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MANUEL PRADO Imaginen por un momento que hay dieciséis personas que se proponen preparar una tarta. Deciden que cada persona aporte algún ingrediente de la tarta en función de sus posibilidades, y de este modo uno trae unos huevos, otro trae harina, otro azúcar, y así sucesivamente, se aportan los distintos ingredientes y se hace la tarta.

Imagínense ahora que, cuando llega el momento de comerla aparece otra persona, que no ha colaborado en la elaboración de la tarta. No solo eso, sino que mientras los otros hacían la tarta, esta persona se ha hecho un pequeño pastel que ya se ha comido ella sola. Sin embargo, tras comerse su pastel, reclama también una parte de la tarta, y las dieciséis personas ceden cada una un poco para repartir entre diecisiete.

Bien, pues acaban de hacer una recreación imaginativa de lo que supone el IVA y el IGIC. En dieciséis Comunidades Autónomas, los ciudadanos pagan el IVA sobre todo lo que se consume. Mientras tanto en Canarias, los ciudadanos pagan el IGIC, también sobre todo lo que se consume. Sin embargo, mientras una parte del IVA recaudado sirve para hacer un fondo común, el IGIC, al ser un pastel más pequeño, nos lo quedamos todo aquí, sin compartir con el resto de España.

Cuando llega el momento de repartir el fondo común del IVA, se reparte entre las diecisiete CCAA en función de sus necesidades reales de financiación, detrayendo del total a repartir a cada uno lo que previamente se había quedado cada Comunidad. Dado que en Canarias no nos hemos quedado con nada del IVA, porque lo nuestro es el IGIC, a nosotros nos dan nuestra parte completa, sin que se descuente lo recaudado por un concepto diferente. Es decir, se reparte lo de dieciséis entre diecisiete, teniendo Canarias una doble entrada de financiación.

Por eso, cuando en el mes de Julio, el IVA suba en el resto de España, Canarias se va a ver beneficiada, puesto que una de las entradas de financiación se va a incrementar sin que los ciudadanos de Canarias se enteren en apariencia de que ha habido una subida de impuestos.
Sin embargo, el partido que gobierna en Canarias se ha cuidado muy mucho de explicar el motivo real por el que aprobó la subida del IVA, porque no sería conveniente que los ciudadanos nos enterásemos de que Canarias en realidad tiene una financiación total que es la tercera per capita de España, y que lo que falla es la gestión pública de la misma. Además, y dado que a lo largo de todos los procesos productivos se va aplicando el IVA, en realidad, también en Canarias nos enteraremos de la subida del IVA en todo el consumo que requiera de varios procesos productivos fuera de Canarias antes de llegar al consumidor canario.

Metidos en harina, sería conveniente explicar también que la subida del IVA en dos puntos no significa que la recaudación impositiva aumente únicamente en dos puntos. Con una simple regla de tres llegamos a la conclusión de que la recaudación impositiva se va a incrementar en nada menos que un 12.5%. Esto es por lo siguiente: el tipo general del IVA actual es de un 16%, y a partir de julio se va a situar en un 18%. Esto quiere decir que la recaudación impositiva por cada 100 euros va a pasar de ser 16 euros a 18 euros, es decir una subida real de la carga impositiva del 12.5%. Esta va a ser la nueva tarta que se va a repartir entre diecisiete, recogiendo Canarias su parte, con su incremento correspondiente. ¿A alguien le extraña todavía que CC aprobara la subida?

Sin embargo, pese a recibir todo ese dinero de más, no es esperable una mejora en consonancia con ello. Quien no sabe gestionar, indefectiblemente termina con deuda, no importa cuanto dinero le den para gestionar. Cuando los intereses de lucimiento populista, políticas identitarias y rendimiento electoral son más importantes que el interés ciudadano, no hay dinero bastante en el mundo.

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