JUAN A. PADRÓN SABINA
La terapeuta canadiense doña Penélope Smith dice que se puede comunicar con una amplia variedad de seres vivos de la especie animal, entre los que se incluyen hormigas y cucarachas. ¡¿Qué consio tendrá que hablar doña Penélope con una cucaracha...?! Un servidor, sin embargo, les echa flis a las cucas. O flit. O les doy con la chola. Pero es porque no se me ocurre nada que decirles, claro está. Por cierto que ahora hay un flis muy bueno que las deja tiesas enseguida. Y voy a dejar esto, no sea que los ecologistas me denuncien al juez Baltasar Garzón por maltratador de las cucarachas y demás bichos asquerosos... ¡Huy, lo que he dicho! Igual es prevaricación llamar bicho asqueroso a una cuca, aunque sea de semilla inglesa.
Aquí en España hay una seguidora de doña Penélope, que se llama doña María Victoria, alias "Vicky", que incluso llegó a descubrir hace poco que su perro sabe "más de mí que yo de él". ¡Animalita de Dios! Y que además tiene charlas filosóficas con un gato, de tanta enjundia que, según ella: "Puedes llegar a tener una conversación muy fluida, tan fluida que te replanteas todo".
Tanto se ha llegado a replantear las cosas por el puñetero gato, que al parecer doña María Victoria hace sus necesidades fisiológicas en una caja de arena, en vez de en el retrete. Su señor esposo, alias compañero sentimental, le ha dicho que o deja de hacer la india, digo la gata, o se verá obligado a tomar medidas y llevarla al veterinario.