JOSÉ TOMÁS CRUZ
Cada vez son más los afiliados, militantes y votantes del PP a los que está molestando y desconcertando la tímida, apocada e indecisa actitud de Mariano Rajoy, actual líder de la Oposición y con aspiraciones a gobernar el país. No se puede impartir docencia sobre honestidad cuando ciertos "distinguidos elementos" de tu partido se han inflado a saquear presuntamente los fondos públicos.
La sociedad española no puede seguir tolerando por más tiempo la socorrida "presunción de inocencia" ante tanto escándalo, cuyo volumen comienza a superar todo lo ininteligible. Partidos políticos, instituciones, empresas públicas, etc. están siendo utilizados y convertidos en instrumentos para que se forren unos cuantos, y el que no mete mano, pasa a formar parte del colectivo de idiotas.
Efectuar y presentar la Declaración de la Renta en Hacienda, constituye todo un acto de valentía y sacrificio por parte de los contribuyentes, a sabiendas de que parte de tu dinero irá a parar a los bolsillos de ese colectivo de inmorales, cuya única filosofía pasa por enriquecerse utilizando la plataforma de sus cargos políticos.
Buen ejemplo de lo comentado, presuntamente claro, lo protagonizó con aparición en todos los medios, el ex ministro y ex presidente de la Comunidad Balear del PP, Jaume Matas (por lo visto se cabrea cuando le llaman Jaime) junto a su distinguida esposa, Maite Areal. Su antecesor, Gabriel Cañellas también pasó por el banquillo de los acusados. Coincidencias de la vida.
Al parecer, el citado político, no ha tenido ningún recato ante el juez, el haber defraudado en sus declaraciones a Hacienda, el importe de una herencia y muchos meses de alquileres de pisos y locales de propiedad familiar, dándose la circunstancia de que antes de ser presidente autonómico, ejerció como consejero de Hacienda. ¡Todo un ejemplo! Ante tal reconocimiento, la dirección del PP tenía que haber procedido a suspender, al menos cautelarmente, a este ex ministro y ex presidente autonómico, presuntamente acusado, entre otras lindezas de: prevaricación, malversación, fraude, falsedad documental y blanqueo de dinero.
Mariano Rajoy, ante todo lo que está ocurriendo, adopta una postura sorprendentemente contemplativa dedicándose a observar un discreto silencio que nadie sabe interpretar. No se pueden eludir los temas incómodos. El líder tiene que "serlo y parecerlo". Actitudes de este tipo, asquean a nuestros jóvenes que con todo el derecho nos tapan la boca cuando censuramos muchos de sus comportamientos.
Concederle votos a la formación conservadora tal como está el panorama en España, rechina la conciencia de algunos y serias dudas en otros. Lo más triste de la situación, tal como se están desarrollando los acontecimientos es que tampoco nos podemos permitir el seguir esperando soluciones eternamente y la realidad es que ninguno de los dos partidos, PSOE y PP, con sus respectivos líderes, en el fondo, no convencen a nadie.