MIGUEL ÁNGEL CLAVIJO ESPINO
Estoy cansado, al igual que mucha gente y hasta alguna murga que lo ha reflejado en su repertorio, del continuo acoso desmedido e injustificado hacia la isla de Gran Canaria por parte del periódico con mayor tirada en Canarias, cosa lamentable por otro lado, ya que casi todos estamos de acuerdo en que, ni de lejos es el mejor de los que se edita.
En este periódico se jactan de argumentar los motivos por los que habría que cambiarle el nombre a la isla de Gran Canaria. Incluso estando de acuerdo en que el nombre original no fue el actual, no sé el motivo por el que se cambió el nombre; imagino que alguna decisión política, como las que se toman en la actualidad al cambiar el nombre de las calles, según el criterio de los gobernantes, que tampoco tiene por qué ser acertado. Pero en el caso concreto que nos ocupa, ¿alguien se imagina lo que pasaría si esta isla se denominara "Canaria"? ¿y el gentilicio de esa isla? ¿Canario? y los demás, ¿cómo nos denominaríamos?
Está claro que esta discusión sólo sirve para crear malestar y distanciamiento entre las islas, pero si este argumento no existiera, descuiden que inventarían otro. Lo cierto es que si nos creamos enemigos con semejantes discusiones, ¿alguno de ellos apoyará cualquier reivindicación que podamos considerar justa?
Tenemos que tener claro que el "pique insular" es "útil y divertido" en el deporte y en los carnavales; todo lo demás es manipulación de determinados elementos subversivos, tanto los referidos periodistas, como políticos insularistas y faltos de iniciativas que sólo quieren hacer labor de pastores con el pueblo que consideran un rebaño.
Desde el punto de vista político, ¿alguno se ha parado a pensar por qué todas las agrupaciones nacionalistas de otras comunidades tienen peso político tanto a nivel regional como estatal, mientras que en Canarias, con tanta dispersión, protagonismo individualista y disputas artificialmente creadas por estos mismos individuos? Hasta que no asumamos que esto es una región formada por 7 islas, con el mismo tipo de inquietudes y problemas, no seremos capaces de conseguir el peso político que una región como la nuestra se merece.