GONZALO GARCÍA
Hace poco hemos sabido que el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, quiere aumentar de forma considerable el precio de la matriculación de asignaturas para los repetidores en la universidad. Es sorprendente que él actúe de este modo.
Pagar más que la primera vez por volver a inscribirse en una materia que hay que cursar de nuevo ya es algo que existe desde hace años. Si ahora se propone incrementar la cuantía monetaria de los cursos, se debe a la mala gestión económica del Gobierno en su conjunto, porque necesita sacar dinero "de debajo de las piedras".
Esperemos que esta medida tan poco social no signifique un paso más hacia la privatización de la universidad pública. Ningún alumno repite por gusto y los hay que no pueden permitirse la universidad privada, por su alto coste.