JUAN SANTANA (EL FRAILE)
Los nacionalistas deberían meter la mano en el bolsillo, sacar la cartera y mirar despacio el carnet de identidad. Luego muy despacio, leer Nacionalidad Española. ¿Para qué nos comen el coco, con la independencia y el nacionalismo? Por favor, no nos pongamos nerviosos, porque las personas adultas y cultas, debemos opinar y escuchar. En estos momentos el problema de Haití, supera todos los temas habidos y por haber. Estamos pasando por momentos de reflexión, obligatoriamente somos socialistas porque vivimos un socialismo, guste o no. Hablo a nivel nacional, porque soy obligatoriamente nacionalista. En Canarias soy nacionalista canario, viviendo una Coalición Canaria, donde también juro por mi honor, que no existe ningún partido, donde haya un buen rollo entre todos sus componentes. A los trabados con la independencia, decirles que algún día seremos independientes y todos seremos muy felices. Pero Dios quiera que jamás pase un fenómeno natural de esos chungos como en Haití, porque entonces, ni socialista, ni nacionalistas, ni hostias y estaremos peleándonos unos con otros, deseando ayudas desde el exterior. Aquí manda el trozo de pan y vamos a muerte. ¡Señores!, ¿Por qué algunos no aprovechan el tiempo, ya que están bien situados económicamente?. A lo mejor es porque son más aburridos que el chófer del papa. Soy socialístas porque Zapatero lleva el mando y además quiero cambiar de careto al presidente. El careto de Zapatero aburre, no anima y crea un mal rollo, con la boca tipo pato Donald...y lo digo sin ánimos de ofender. Yo soy calvo, barrigudo y estoy hecho polvo y no escondo mi condición de seguir intentando ser persona.
A los independientes y nacionalistas, les pido que nos hagan un dossier de cómo viviremos siendo de esa manera, porque los ignorantes como este que escribe, quieren apoyarles cuando realmente nos convenzan, de que estamos equivocados. No disparen el lema de ¡Fuera godos!, porque tenemos senegaleses, iraquíes, marroquíes, saharauis, guineanos, de Ceuta y Melilla, rusos, ingleses, alemanes, de Polonia, China, Korea y además tenemos a los peores, que son los canariones. La calle es un mundo lleno de sueños, tristezas y alegrías. Las personas y los gobernantes deben transmitir esperanza. Y la forma de hacerlo, es poniendo buena cara hacia las personas que esperan algo positivo, para seguir caminando juntos al encuentro del Amor.
¡Viva el planeta y su buena gente!