ALICIA MORILLA C. MASSIEU. MORILLA@ARTEMORILLA.COM
Caos, muerte, destrucción. y la tierra tembló, los pilares de la tierra sucumbieron. polvo, arena, sudor, lágrimas derramadas sobre sus seres queridos. Miradas perdidas de desesperación, de impotencia, ante el gran desastre ocasionado por la naturaleza, seres heridos, muertos, enterrados, sepultados bajo los escombros donde la impotencia del ser humano no llega.
No hay palabras para describir tanto dolor, tanto horror en el mundo, las personas solidarias corren a prestar ayuda. Todos nos volcamos, nos unimos a ellos, cada cual como pueda. Los seres humanos en general son buenos, llenos de humanidad. Si este ejemplo de solidaridad tan intenso de todas las
Naciones del mundo donde no cuentan las ideologías sólo tender una mano al que lo necesita… se hiciera con todo. Esto quiere decir: que todos los desastres naturales, guerras, hambre, trabajos, cultura. Tienen solución. Si somos capaces de socorrer de esta manera ante esta tragedia tan espantosa como este terremoto en Haití, esto quiere decir que la humanidad está cambiando. Querer es poder. Igual a querer es amar. Ya lo dijo Jesucristo "Amaos los unos a los otros como hermanos"
Ellos, los Haitianos dicen: No sólo necesitamos ayuda en estos momentos, sino apoyo para salir adelante por nuestros propios medios, en trabajos, viviendas, sanidad, cultura.
Un pueblo, una ciudad, una Nación tiene derecho a tener una vida digna. Los Gobiernos tienen la palabra. Mientras, sigamos tendiendo nuestras manos como una cadena de Amor, de Ayuda.
¡Haiti nos necesita!