Mª LUISA GARCÍA
Asolados por la magnitud del terremoto que ha sembrado la muerte y el dolor en Haití, lógicamente todos los medios de comunicación se hacen eco de la noticia. Rápidamente se extienden redes solidarias. España acude generosamente, prontamente, porque ciertamente así es España: un pueblo que siempre ha sabido abrazar a otro pueblo necesitado.
Pasando de un canal a otro, Isabel Durán en la COPE, me ilustra sobre el Estatuto del Cooperante.
La periodista, que elogia el citado estatuto, sin embargo, subraya que los cooperantes de instituciones de la Iglesia Católica–unos 20.000 misioneros en el mundo–, han quedado excluidos. Lo cual viene a demostrar que este gobierno, una vez más, no termina de hacer una cosa bien, confundiendo las churras con las merinas y actuando injustamente en detrimento de estas personas, que, por su motivación religiosa, parece ser, tienen menos derecho a los derechos que el resto de cooperantes.