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HEMEROTECA » |
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SALAH LAROSI
Me dirijo a vosotros en este caos, dentro de esta falta de visión clara de lo que está sucediendo con vuestra madre. Sé que vosotros tampoco lo entendéis, sé, que como todo niño, no entendéis de normas, de leyes ni de éticas ni morales que puedan impedir a mamá que regrese hoy y ya a casa. Se que soñáis que ha vuelto, que la estáis abrazando y preguntando entre sollozos de alegría, ¿porqué estás más delgada?, ¿cómo has tardado tanto?
Hijos, eso es justo lo que ella desea con ardor. No en vano siempre recuerda un verso de un poeta del siglo XV que reza: "Que será de dos polluelos dejados allá donde no existen ni aguas ni sombras".
Muchachos sabed que mamá puede volver hoy mismo como deseáis, os puede llenar los corazones de mucho júbilo ahora mismo. Pero mañana cuando tengáis la edad de razonar os daréis de cabeza contra la pared, porque entonces os daréis cuenta de lo que vuestra madre tuvo que dejar a cambio de ese reencuentro.
Niños, vuestra madre sabe a donde lleva el sendero que tomó, ella se niega a tomar el camino de los incapaces de liberar una batalla cívico-pacífica. Aquellos que se contentaron con deleitarse de los restos de migajas en el refectorio de la miseria. Aquellos que no pretenden tener sustento más allá de las cáscaras. Aquellos que besan la mano que les dan su propio pan en forma de limosna. Aquellos guiados siempre por luz ajena por no atreverse a pulsar el interruptor de su propia luz.
Ella se niega a compartir camino con los dominados por el miedo. Miedo por sus vidas, miedo por los suyos, miedo por su mendrugo, miedo por miedo y miedo sobre miedo. Aminetu zanja el asunto del miedo porque no es costumbre de los pueblos admitir el miedo en su presente y Aminetu es un pueblo.
Vuestra madre sabe de caravanas de hombres y mujeres que murieron de pie, cara al sol -y no aquel terrible "cara al sol"- entregando el alto precio por trazar la ruta de la grandeza y siguieron después esparciendo el modelo hasta desde sus tumbas. Recuerdo en una ocasión, Aminetu, vuestra madre, dijo que los pueblos no viven sin historia, porque quien vive sin historia, vive sin futuro y quien teme a escalar montañas vivirá siempre entre fosas. ¡Sentiros orgullosos! muchachos, vuestra madre está dando el ejemplo y la lección a aquellos que no dominan el sostenerse por sí solos, aquellos que necesitan de otro pie para andar. Aquellos que apuestan por "el algo" y por su opuesto.
Aquellos que no sabes si están con Dios o con el Diablo. Con su pueblo o con sí mismo. Esos que se los lleva la primera brisa.
Vuestra madre muchachos, no nació para el silencio. Hija de sus tiempos, vive lo que le tocó vivir. Vive para la vida libre. Aminetu quiere vivir y pasear por la vida, pero con su paso y su luz, no como aquellos saharauis mezquinos que viven con la mirada en el suelo. Rendidos al destino.
Muchachos, en esta inmoralidad humana solo os puedo pedir que seáis valientes y preparados para recibir a vuestra madre en todos los estados y sobretodo no llorar, que Aminetu sólo quiere que se siga cantando.
Que el Sahara no deje de parir valientes, que no deje de estar siempre en cinta con héroes.
Y a la madre de Aminetu sólo le digo: GRACIAS.
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