GABRIEL MARTORELL
Si rocambolesca fue la entrada de la activista saharaui Aminatu Haidar en territorio español, no menos rocambolesco fue el incidente que se produjo en el aeropuerto de Lanzarote cuando el responsable policial del puesto fronterizo se negó a dejar entrar nuevamente en territorio español a la activista por no cumplir los requisitos establecidos por ley. Los malos modos de la señora Carolina Darias, delegada del Gobierno, intentando que el funcionario incumpliese la ley y posteriormente siendo destituido por no doblegarse. Infaustamente me recuerda a tiempos del franquismo. Es muy posible que doña Carolina quiso imitar a Pablo Iglesias cuando dijo aquello: "Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones". Doña Carolina debería presentar su dimisión y todos aquellos que conminaban a que un funcionario incumpliese la ley.
Sería un ejemplo democrático.