RAFAEL MONROY LOZA
Por curiosidad, yo siempre leo, desde el principio hasta el final, los prospectos que se adjuntan a los fármacos que se adquieren en farmacia, y puedo asegurar que no existe uno solo que no este "cargado" de efectos adversos (secundarios).
Entonces me da por preguntarme que:
¿En qué se basan los científicos de la rama química, en el momento de la fabricación de cualquiera de esos productos farmacéuticos, donde el mismo sirva como remedio acertado, para una determinada afección y al mismo tiempo, sea perjudicial para el citado padecimiento o para la salud en general? Pues, efectivamente, existe un gran desajuste en la elaboración del fármaco.
Cosa que no he entendido nunca como simple paciente. Habrá que preguntárselo a Sanidad.