RAFAEL MONROY LOZA
Como en España somos de naturaleza morbosa, resulta que ahora se ha puesto de moda llevar al cine casos tan escabrosos como el del crimen de aquel alcalde de un pueblecito de Madrid, y del otro que ocurrió hace ya algún tiempo en la provincia de Murcia, y cuyo actor fue un menor que mató a su padre con una espada, según se sabe. En ambos casos, creo que si existe esa morbosidad, es porque detrás de la misma, hay un enorme interés por el negocio de llevarlo a la pantalla, y de paso exhibirlo ante un público, en su mayoría, tal vez desinterado por tan triste espectáculo.
Por lo tanto, de seguir con esa mentalidad, negociadora de los muertos, no me extrañaría que dentro de poco ya estén pensando hacer lo mismo con el asesinato de la joven sevillana ocurrido hace muy poco. Eso es así, y en nuestro país, por ser enormemente amantes del dinero, somos capaces hasta disimular con el arte. Y en este caso, con el llamado séptimo.