RAFAEL MONROY LOZA
Desde que salgo a la calle, me enfrento a lo que se llama "nuestro mundo". Un conjunto de insatisfacciones, es lo que hallo a mi alrededor: el talante del tipo llamado "fantasma", el aprovechado y explotador empresario, la hipocresía envuelta en suave palabra, la indiferencia discriminada, el desamor, el engaño, la falsa promesa, la dudosa amistad, la violencia en cualquiera de sus formas, y en definitiva, todo lo que abarca la injusticia del hombre.
Y efectivamente, todo eso es lo que le sirven de testimonio a mis oídos, mis ojos y mi mente para recoger sin remedio cada día de mi vida transcurrida, y con ello, confeccionar un "rosario" de interminable monotonía humanizada.
¿De qué me sirve a mi en este nuevo siglo, tanta ciencia en donde las máquinas nos lo ponen todo en bandeja, y de paso nos esclavizan para hipotecarnos mentalmente de por vida por la imposición política?
Existe la libertad, desde luego, pero con preferencia para ciertos sectores.