FEDERICO GÓMEZ
Con el comienzo del curso vuelven a oírse quejas de lo caros que es el material escolar. Una buena educación consiste en enseñar a transformar los problemas en oportunidades. Y la crisis puede ser una buena oportunidad para educar a los hijos en la sobriedad.
Hacerles prescindir de los gastos superfluos no supone quererles menos. No es necesario comprar un cuaderno con muchas hojas para cada asignatura; se pueden utilizar los del año pasado que casi seguro tienen el 90% de las hojas en blanco. Tampoco suelen ser imprescindibles las colecciones de bolígrafos, rotuladores y lápices de mil colores. Si precisan llamar a casa, pueden utilizar los teléfonos del colegio, por lo que no necesitan un móvil; además de que se ahorrarán bastante dinero no les hará perder el tiempo intercambiado mensajes inútiles.
Las zapatillas y prendas deportivas no tienen porqué ser de marcas. En cambio lo que sí conviene comprar son forros de plástico para los libros con el fin de que puedan ser aprovechados por otros. Las matemáticas las enseñan en el colegio; la virtud de la sobriedad se aprende en casa.