ALBERT MASÓ
Resulta muy sugerente leer la última encíclica de Benedicto XVI Caritas in veritate, pensando en la crisis económica mundial. Y no porque el Papa ofrezca recetas para las reformas económicas pero sí elimina muchas confusiones sobre el verdadero desarrollo del hombre y de los pueblos, y desenmascara algunas de las nuevas ideologías que se convierten en lastre de ese desarrollo; como el tercermundismo que continúa contraponiendo al Norte con el Sur, o el ecologismo desviado que atribuye derechos a la naturaleza cuando sólo las personas son sujetos de derechos. Podría decirse que esta encíclica sienta las bases de una auténtica civilización de la economía en tiempos de globalización; y aunque no niega la economía de mercado rechaza que ésta funcione sólo con sus propias leyes sin condicionamientos morales. Particularmente la idea que más me ha impactado es ésta: "La fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad". Recomendaría a todos nuestros políticos y economistas que la leyeran detenidamente.