GABRIEL MARTORELL
Occidente no solamente está sufriendo una crisis económica y social, sino también una crisis de valores.
Lo que parece que está claro es que vivimos en una sociedad caprichosa y permisiva. La falta de creencias nos está llevando a la destrucción de nuestra propia identidad. Si nuestra cultura no sobrevive, quizás no podamos sobrevivir sin ella. Los valores morales son tan necesarios como la dignidad de los hombres. No deberíamos olvidar que la cultura occidental es la única que nos ha permitido vivir en libertad durante todo este tiempo. Tampoco deberíamos olvidar el acoso que durante siglos ha sufrido Occidente por movimientos totalitarios no con ánimo integrador, sino más bien de destruir nuestra democracia. Occidente al haber perdido el sentido espiritual de la existencia ha perdido el camino. Tanto el Estado como las personas han caído en el materialismo fundamentalista, en donde el único objetivo existencial es llegar a tener poder y reconocimiento por medio del dinero. Vivimos momentos en que campea la injusticia en casi todos los planos y esferas sociales.