RAFA ZAMORA SANCHO
Sinceramente no lo sé. Desde Europa nos dicen que el ahorro energético es importante por el aprovechamiento de la luz diurna... que nos podemos ahorrar hasta un 5% en consumo eléctrico... que las grandes empresas utilizan menos luz artificial en sus pabellones y bla, bla, bla... Todo este supuesto ahorro se refiere para el horario de verano; en invierno, como hay menos horas de luz, yo no veo el ahorro por ninguna parte. A lo mejor a los ciudadanos suecos o noruegos les venga bien el cambio, pero... ¡qué diablos! Ellos están acostumbrados en invierno a no ver apenas la luz del sol. Entonces... ¿qué es esto? ¿Una venganza de los países nórdicos contra los países mediterráneos? Claro, vienen de vacaciones en verano, ven el clima soleado... y deciden que en invierno todos a oscuras. ¡Pura envidia!
¿Por qué no seguimos con el horario de verano todo el año? O mejor aún, adelantar una hora en invierno en vez de atrasarla. ¿No se dan cuenta que los comerciantes pierden mucho más de ese 5% de ahorro, porque la gente cuando anochece se va casa y no compra? Con esta nueva fórmula amanece más tarde, pero amanece. ¿Y las grandes empresas? En muchos pabellones trabajan a 3 turnos y además tienen siempre la luz encendida. ¿Quién se beneficia realmente del supuesto ahorro por el cambio horario? A la gente le causa trastornos digestivos, de sueño, ansiedad, y sobre todo, te entra una depresión al ver que a las seis de la tarde ya es de noche... Señores sesudos: déjense de hacer números y apuesten por la calidad de vida. ¿Y al noruego? Que se vaya a su acogedor iglú.