JUAN JOSÉ SANTANA ARMAS
A las seis y cuarto de la mañana, abro los ojos todavía vivo la oscuridad. Sin pensarlo estoy en pie, sin la obligación de tener que ir a trabajar. Una afeitadita rápida, me pongo el chandal y p´a´l bar deportivo, a tomar mi café con leche, leyendo la prensa.
Hoy hablan de Arona, diciendo que en la alcaldía tienen una lista de personas, para que el alcalde de Arona, intente conseguirles un puesto de trabajo. Es una noticia estúpida, porque cuando tenemos hambre, buscamos el pan dónde sea y como sea. Y ya que por lo visto es una gran noticia, quiero confesar algunos profesionales (¿?) de la prensa escrita, que éste que escribe es una de las personas que en su día, habló y sigue hablando con Alberto, para intentar buscar trabajo a un vecino mío, con cuarenta y siete años. Logramos enchufarlo en la empresa de limpieza, durante dos meses de verano. Trabajó como un petudo, sin dejar ninguna colilla en el suelo de playa Las Vistas, en Los Cristianos. Pero todo comienza y todo termina. Aquellos que piensan. que esto es noticia, aquí tienen firmada otra bobería informativa. Díganle al juez de turno, que un señor tenía hambre y Juan Santana Armas, de Sin Fundamento, habló con Alberto, para intentar conseguir un plato de comida, para una familia de tres personas, con una mujer enferma de la cadera, una niña de cinco años y un señor de cuarenta y siete años. Y no somos familia del alcalde, y desde aquí soy un sincero canarión. ¡Gracias Alberto!, porque cuando hay que quitarse el sombrero, nos lo quitamos. Después de confesar esta gran noticia, quiero contar otra historia, para aquellos envidiosos sanos, que también viven por la zona. Hoy toca calidad de vida.
Todavía, estoy medio dormido y decido preparar un arroz para el perro, picando un poco de carne para poner sabor al asunto. Pero estoy medio dormido, pelando ajos, para una fritura con mantequilla auténtica de Holanda. Luego pongo mi agua de garrafa, venida desde la isla de La Palma. También pongo colorante, para dar color amarillo. Añado condimentos, que están cerca del fogón y cuando el olor, entra por mis narices, desperté completamente con una sonrisa, porque acabo descubrir, que el arroz es para el perro. Y solamente tenía que poner arroz y algo de carne. Lo cual quiere decir, que para el perro, solo será una tapita, porque la calidad de vida, tenemos que compartirla.
Lógicamente, cuando los amigos y conocidos preguntan como estoy, no puedo ser un falso y decirles que estoy mal, porque hasta mi perro come paella.
¡Esto es lo que hay!