ERNESTO GARCÍA CEJAS
Muy señora mía: En numerosas ocasiones he reflexionado sobre el estado y el deterioro de la Enseñanza Pública en Canarias y en toda España, que han sido puestos de manifiesto por numerosos informes de organismos internacionales en los últimos años. Pero no son estas reflexiones lo que me ocupa ahora, sino el deterioro del sistema educativo concretamente en el centro en que, a pesar de todo, tengo el gusto de trabajar: el I.E.S. "Canarias-Cabrera Pinto".
El trato de que esta siendo objeto Pepi, nuestra orientadora, rebasa con mucho lo que podía esperarse desde aquellos ya lejanos tiempos en que el tránsito a la democracia hizo pensar a algunos que la Enseñanza Pública podía convertirse en un ámbito de cultura, de solidaridad y de libertad para todos. A esta persona se le ha arrebatado el cargo de jefe del departamento de orientación, habiendo ella sacado, por oposición, la plaza de orientadora, y se la ha sustituido por alguien que carece de cualificación para desempeñarlo; se le ha abierto un expediente en que se le pide un año de sueldo sin que existan fundamentos de derecho, y conculcando lo dispuesto en el artículo 20. 1. c) de la Constitución en el que se reconoce el derecho a la libertad de Cátedra; se le hace el vacío desde los órganos directivos del centro e incluso desde muchos compañeros; ha sido denunciada en varias ocasiones por motivos fútiles, así como su marido, en una querella que fue desestimada por el juez; por último el evidente deterioro de su salud no ha sido óbice para que continúen todos estos comportamientos. Y todo ello tratándose de una persona extraordinariamente responsable y cumplidora.
Los que tratamos de pedir solidaridad con esta compañera vemos como nuestros escritos son arrancados del tablón de anuncios por manos anónimas que vulneran lo dispuesto en el artículo 20. 1. a) del ordenamiento constitucional.
De este modo la defensa del respeto a las minorías, de la solidaridad, de la cultura, de la libertad de expresión, de la propia Constitución está siendo vulnerada por aquellos mismos que tienen la obligación de enseñarlos y dicen hacerlo a los alumnos.
Con estos incidentes se ha creado en el Instituto un clima extremadamente desagradable que está minando de forma grave la convivencia y que previsiblemente acabará trascendiendo al funcionamiento del Centro y al deterioro de la enseñanza que en él se imparte.
Por ello le ruego que estudie seriamente el expediente que se le ha incoado a la citada orientadora y considere la conveniencia de archivarlo, no sólo por el alto sentido de la justicia que de usted se espera; también por el bien de nuestro Centro y del sistema educativo en general.