CRISTO MANUEL CASTELLANO PÉREZ
Desde el inició del proceso de fusión de las dos fábricas de tabaco propiedad de la multinacional japonesa JTI en Tenerife, Gallaher Canarias, S.A (antigua Cita) y Tacisa, la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de Gallaher Canarias (Centro I) intuía que el traslado de la otra plantilla a su centro de trabajo también podía arrastrar el conflicto laboral que durante quince años viene soportando Tacisa. Y así ha ocurrido.
Y aunque la integración de las dos plantillas se está realizando plenamente, el problema surge promovido por ciertos representantes sindicales, ya que con la absorción el Comité de Empresa que queda vigente es el del Centro I, y todos los miembros del Comité de Empresa de la antigua Tacisa que se han integrado al nuevo centro de trabajo han perdido su condición de representantes legales de los trabajadores y por ello, los derechos inherentes a dicha condición, incluyendo el disfrute de horas sindicales.
Seguramente por ese motivo estas personas han empezado un proceso de revocación lleno de irregularidades y malicia, alegando que no se sienten representados por el actual Comité de Empresa. Así, utilizando malas artes, mentiras e ilegalidades, recogen firmas y convocan una asamblea para tal fin, la cual la Compañía desestima por no cumplir los requisitos legales exigibles, y que la Sección Sindical de UGT del Comité de Empresa impugna ante la Dirección General de Trabajo. No conformes con ello tres trabajadores de este centro de trabajo vuelven a convocar otra asamblea fuera de las instalaciones de la fábrica, que contiene todavía más irregularidades que la primera. Para ellos todo vale con tal de registrar un Acta de revocación en la Dirección General de Trabajo. Es evidente que persiguen el control de este Comité y seguir con las prebendas sindicales, anteponiendo sus intereses a los intereses generales de lo trabajadores, además de confundir y dividir a la plantilla.
Nadie quiere que se repita lo de la fábrica de JTI en la Palma, pero es indudable que esta situación no es la más propicia para convencer a la Multinacional de que nuestra fábrica puede llegar a los parámetros de competitividad que se espera de ella. Y para dar viabilidad a una fábrica de tabacos moderna y competitiva es imprescindible mantener la paz social.
Por ello, les pedimos a los Estamentos Oficiales competentes que apoyen a los trabajadores y trabajadoras en su conjunto y no se lleven por la versión de un solo Sindicato, que como pueden observar alguno tiene actuaciones inmorales que vulneran lo legal.