ÁLVARO ÁNGEL DÍEZ FRUTOS
¿Hay dos varas en Justicia? Por robar pan encarcelaron año y medio a un mendigo, pero la jueza que cometió un claro abuso de autoridad al cerrar dos perfumerías de un hombre sólo porque no le gustó el perfume que vendía no se merece ni un segundo entre barrotes porque las rejas no son para ella. Un magistrado siempre tiene la razón, y en el juzgado nos explican que no hay motivo para que deje de estar en libertad. Pobre tendero, ha necesitado tratamiento psicológico a base de médicos y pastillas porque le quitaron los dos negocios de los que vivía. A ciertas edades hay que tener cuidado con los infartos. Seguro que ha dormido peor la víctima que el verdugo. Me pregunto ¿Ayuda esto a la Administración? ¿No ha hecho más daño que otros condenados? La togada que se apellida Barragán como ese humorista que nos ha hecho reír tanto, compró el frasco de la discordia, le usó durante un semana, y luego al parecer le empezó a oler mal, y fue a la tienda a que le devolvieran el dinero. No dejó que analizaran el bote. Si eso lo hago yo me pueden denunciar por estafa, porque no gano mucho dinero y me iba a venir bien una propina, pero nunca podría obligar a la policía a precintar ningún negocio "porque lo diga yo". Hace falta poder. El debate está abierto; ¿Cuál es el estado de la salud mental de nuestros jueces? Pienso que la magistrado no tuvo olfato para resolver la situación. La preguntaría; "Señoría, perdone la impertinencia, ¿Ha condenado a alguien por robar colonia? y ¿piensa pedir perdón algún día?"
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