ESTANISLAO BATISTA
Uno se encuentra con noticias que pueden cambiar hasta la forma de vida. Son cosas que pasan y que uno no puede controlar. Seguramente un tanto por ciento muy grande de ciudadanos ha entrado en una depresión, o en un estado de ánimo tan bajo, que ha tirado de los remedios más tradicionales, desde "la culpa es de los otros" (Judeo masónica), o "de los nuestros" (cenizos, que decimos por aquí), pero lo cierto es que la gente que tenía preparada las botellas de "espumoso" (cava no, que es catalán) para celebrar la noticia mas importante del último quinquenio, que era la celebración de los Juegos Olímpicos en Madrid, se han quedado con dos palmos de narices, Desgraciadamente se fue a Brasil (el nuevo gigante económico de América) y nosotros, con la misma cantinela, a la próxima.
Yo había hablado con amigos y les había dicho que tenía la corazonada, en contra del sentir nacional, que a Madrid no venía. Y siempre les repetía lo mismo, en Madrid está casi todo hecho, se decía que el 70%. En Río no hay hecho casi nada. La ejecución de las obras traerá una cantidad de negocio que no nos lo podemos imaginar, y aquí entran las comisiones a los políticos e integrantes del Comité Olímpico, y más en un país como Brasil, que por mucho que no nos lo podamos creer, es más corrupto que el nuestro. No importa la inseguridad, no importa el clima, no importa nada. Es el reparto de negocio y comisiones lo que se pone encima de la mesa como factor primordial para la elección de la ciudad. En USA, ahora mismo, lo tienen chungo con eso de las comisiones, los puritanos están a la caza del zorro con eso. El Japón no digamos, con su cultura oriental de desprestigio de lo corrupto. Y nos quedamos las dos sedes donde se podía enchufar el cazo para recibir. Y entonces teníamos las de perder, poco que hacer en cuanto a las infraestructuras, y que se está regenerando la vida política, en lo que cabe ya que, al parecer, algunos políticos en convivencia con miembros de la Judicatura quieren torcer el camino.