GABRIEL MARTORELL
El psicólogo Erich Frömm en su obra El miedo a la libertad afirmaba que muchos hombres consideran la libertad como una carga demasiado pesada para el hombre; de este modo, prefieren no actuar con libertad, sino obedecer, pues así no deben tomar decisiones y, por tanto, no son responsables de lo que suceda. Es posible que alguna persona tenga miedo de ser libre y, por ello, prefieren someterse voluntariamente a un líder que nos guíe y proteja. Con el peligro que esto conlleva. El conformismo social actual me recuerda aquel refrán que decía: "¿Dónde va Vicente?, donde va la gente". Es posible que la mayoría de los españoles, la palabra libertad no les dice nada. Sin embargo, para Frömm la libertad en el ser humano va intrínsecamente ligada al individualismo, esto es, que el ser humano libre es un ser humano que se equivoca, que piensa por sí mismo. Y pensar significa cometer errores.
La soledad es el peor sentimiento que puede albergar una persona. Por eso, es posible que la persona tenga miedo a ser libre. Cuando el miedo se impone, la libertad es encadenada.