GABRIEL MARTORELL
Para el portavoz socialista, oponerse a la subida de los impuestos es una actitud insolidaria. El ministro de Trabajo acusa a los empresarios de adoptar una actitud intransigente en el diálogo social; aunque, es el Gobierno y los sindicatos los que mantienen un sistema laboral franquista. Los empresarios no son los malvados de la película. Ningún empresario quiere cerrar su empresa. Son ellos, precisamente, los que crean empleo productivo. En cambio, Gobierno y sindicatos crean subsidios. Subir impuestos no es mejorar el bienestar social, sino todo lo contrario. Las empresas necesitan vender más para mantener los puestos de trabajo. La mejor prestación social a un ciudadano es darle un puesto de trabajo y no un subsidio. Con el diálogo social roto el panorama económico para este otoño se presenta pesimista.
Habría que preguntarse, ¿por qué hemos llegado a esta situación? Algo se habrá hecho mal. Descalificar a empresarios y oposición por discrepar de las medidas tomadas por el Gobierno no es la mejor forma de crear un clima propicio para una negociación dificultosa.