Mª MAGDALENA FELICIANO
Es fácil criticar a los profesores, caer en el tópico de que tienen muchas vacaciones, decir que no se merecen un aumento de sueldo. Pero ¿cuál es, hoy en día, el papel de un profesor? ¿Podemos ser un poco más objetivos cuando los enjuiciamos?
La primera tarea del profesor cuando "vuelve al cole" es aprenderse los nombres de todos sus alumnos. Pobre del que a las dos semanas no sea capaz de llamar al alumno revoltoso por su nombre. Hay que aprendérselos rápido, no sólo para que la clase no se desmadre, sino también para alentar a los desanimados, despertar a los dormidos, enseñar modales a los malcriados, pararle los pies al echadito para delante... Cuidado con equivocarse y llamar a Jenifer, Yanira; o Josué a Josua, porque las criaturitas se ofenden, aunque ellos no lleguen a aprenderse nunca los nombres de sus profes. Señores, algunos profesores tienen más de 180 alumnos. ¿Se imaginan ustedes encerrarse, en un aula con 35 adolescentes hirviendo de energía y sin mucho interés por aprender, 3 y hasta 4 veces en una mañana?
Salvando a los excepcionales alumnos que saben lo que quieren y tienen una actitud receptiva, a los demás, los profesores tienen que motivarlos uno por uno. ¿Cómo lo hacen? Pues, conociéndolos, escuchándolos, manteniendo la emoción y el sentimiento cuando hablan con ellos, soportándolos, dando y exigiendo atención y respeto. Pero el profesor también tiene unos contenidos que enseñar; unos objetivos que cumplir; tiene que saber cómo evoluciona cada alumno en su aprendizaje; atender a la diversidad, a las tutorías y a los padres; asistir a un montón de reuniones; hacer guardias... El profesor no cierra la puerta de la oficina y se olvida de todo hasta el día siguiente, él tiene la oficina en casa: al volver del cole prepara clases, corrige montañas de exámenes y ejercicios y no para de dar vueltas en su cabeza al último problema, al último altercado, al último alumno que le plantó cara… Aunque no lo crean, señores, la mayoría de los profesores se esfuerza cada día por hacer todo esto lo mejor posible. Ellos, además, se alegran cuando sus alumnos progresan, sufren cuando tienen dificultades, los aconsejan siempre bienintencionadamente, se encariñan con ellos y les duele cuando se van y los olvidan.
Muchos profesores saben más de algunos alumnos que sus propios padres. Por favor, un poco de consideración para los "profes", ellos también vuelven al cole.