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HEMEROTECA » |
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Nos encontramos viviendo en estos momentos un acontecimiento tremendamente injusto. A la peligrosísima campanada de inicio de las hostilidades contra Ben Magec, sugerida por el nefasto periódico El Día, le han seguido las actitudes completamente irresponsables, desde la corporación insular y la cámara de comercio.
Es importante puntualizar que los expedientes o las obras no los paralizan las asociaciones ecologistas, sino los juzgados. Por ello, si esto ocurre es que no cumplen con la ley. Partiendo de esta base sería oportuno que desde estas instituciones informen a la sociedad que exige la implantación de estas infraestructuras, y que ahora pretenden alzar en guerra contra esta asociación ecologista, los verdaderos motivos de sus retrasos y paralizaciones. Podemos poner como claro ejemplo el Puerto de Granadilla.
Desde los inicios de este expediente se ha puesto de manifiesto las graves consecuencias ambientales que genera esta infraestructura y las dificultades por tanto que tendrá el expediente en su tramitación, máxime si además cuenta con un rechazo mayoritario del ciudadano. Estas dificultades, que desde el principio conocidas por las administraciones involucradas llevan, en última instancia, a una orden por parte de un Consejero de Medio Ambiente para desclasificar una parte del sebadal objeto de protección. Los jueces han determinado que esto tiene una importancia tal, que se debe tener en cuenta la paralización cautelar hasta nueva sentencia, lo que lleva a los promotores de las obras a su paralización.
Cabe en estos momentos la inevitable pregunta de lo que puede estar por venir, ¿qué pasará si se confirma la ilegalidad de esta orden?, ¿que pasará si la obra es inviable y no se puede llevar a cabo? La respuesta es evidente, se han tirado a la basura proyectos, estudios de litoral, geotécnicos, etc. y se tendrá que indemnizar a los adjudicatarios de las obras. En definitiva se corre el riesgo de quemar muchos millones de euros que actualmente no tenemos.
Todo ello surge en primer lugar por la incapacidad de la administración para tratar el expediente de manera coherente y ordenada. Si la única manera de llevar a cabo esta infraestructura es la desclasificación de una parte del sebadal, ¿por qué no se comienza por este apartado? De resultar inviable se analizarían otras alternativas, o de resultar viable se continúa con el desarrollo de esta primera. En nuestro caso la administración intenta sortear este importante reparo para ir engordando la pelota con la finalidad de presionar sobre las decisiones posteriores (Comisión Europea, Tribunal Superior de Justicia de Canarias, y lo que corresponda) y presentarse muchos años más tarde en el punto inicial. Esto es de una irresponsabilidad tal, que con toda seguridad son las administraciones las culpables del retraso de esta infraestructura, que según ellos mismos es de "interés general de primer orden".
Luego conviene analizar la otra parte del problema, que es la participación del ciudadano en la toma de decisiones. Bajo mi punto de vista los políticos y los técnicos deben informar a los ciudadanos acerca de las necesidades y las alternativas para afrontarlas. Además se deben estudiar los posibles reparos y de esta relación bi-direccional surge la mejor solución al problema inicial. Nadie tiene la verdad absoluta de las cosas. Este importante apartado no existe.
Atendiendo a la salida de tono del consejero de la corporación insular cabe pensar que podemos encontrarnos en un caso similar, y que es posible que Ben Magec tenga razón en sus reparos. Si esto es así alguien deberá explicar cómo es posible que ya se hayan adjudicado los proyectos de trazado de esta línea ferroviaria, con presupuestos de muchos millones de euros. Pero si se tiene claro que Ben Magec se equivoca, entonces sobra esta inoportuna y peligrosa reacción.
Por ello entiendo que estas manifestaciones lo que pretenden es confundir a los ciudadanos y convencerles de que existe un enemigo, donde no lo hay. Lo que realmente existe es una administración incompetente que no cesa de fabricar auténticas chapuzas y que sigue convencida de que esta forma de afrontar los problemas sigue estando vigente.
Existe una numerosa masa social, entre los que nos encontramos también muchos técnicos, que respetamos profundamente el trabajo que realiza Ben Magec, que cada vez vemos mayor fundamento en sus exposiciones frente a las débiles justificaciones institucionales y que no vamos a consentir que los verdaderos responsables de los problemas configuren peligrosas campañas de desprestigio hacia estas personas que de manera desinteresada trabajan por lo que consideran y considero el interés general.
José Miguel Aguarta García
(jmaguarta@gmail.com)
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