Subir impuestos parece ser el remedio de los socialistas para todo.
Sin embargo, el PSOE incluyó en su programa electoral una reducción de los impuestos. Por supuesto, aquello no fue más que otra artimaña para ganar unos pocos votos.
Si no se hizo en épocas de calma económica, tampoco se hará en estos momentos.
El problema gordo no es sólo que sindicatos y Gobierno no escuchen, sino que nuestro sistema normativo les atribuye amplios poderes.
De nada sirve que el señor Fernández Toxo se despache contra el Gobierno socialista, si luego no aporta idea alguna para salir de la crisis económica.
Es más, descalifica a quienes lanzan propuestas alternativas.
Zapatero no quiere una huelga general, para ello mantiene la misma rigidez del mercado laboral; aunque, nos conduzca a los cinco millones de parados.
Gabriel Martorell Medina