JOSÉ ANTONIO CALVO (FORO MUDÉJAR. HTTP://MUDEJAR.WORDPRESS.COM)
Actualmente tendemos a llevar los debates al terreno de las emociones, dando lugar a una exaltación de las pasiones que no llevan a nada más que a ofuscar la mente. Últimamente leo en muchos medios cartas al director, donde se trata de la teoría de la evolución.
Efectivamente, ¿qué ocurre con esos asuntos que se encuentran en el límite entre la ciencia, la filosofía y la religión? ¿Es la ciencia la que tiene que dar la última palabra en los asuntos de la realidad?
Hay gran superespecialicación en todos los niveles del saber humano, de manera que se tiende a creer que lo que uno sabe es la última palabra en el conocimiento. La ciencia, tal y como la conocemos, tiene como fin estudiar de qué están hechas las cosas y cómo funcionan. Pero cuando nos preguntamos sobre la esencia de algo y sobre cuál es el fin de eso, debemos usar la filosofía y la teología, que son otros ámbitos del saber.
Por eso, si todo conocimiento se reduce a lo que la ciencia aporta, entonces vemos una muy pequeña parte de la realidad. El método científico sólo se puede ceñir a lo material.
Cuando el científico habla de temas espirituales, está haciendo uso de la filosofía o de la teología. Eso es legítimo. Y también lo es que la filosofía y la teología pueden y deben hacer uso del conocimiento científico para poder abarcar toda la realidad. Pero siempre sabiendo qué herramientas usar en cada momento. Pero lo material no es lo único que existe, porque qué duda cabe que la parte espiritual también forma parte de la realidad.Efectivamente, por el sólo hecho de estar de acuerdo o no con este artículo, ya se está poniendo en marcha la parte espiritual del hombre, y no se está haciendo ciencia. Si nos ceñimos ahora a la ciencia, ésta se guía por las leyes naturales, debe explicar estas leyes de forma empírica y sus conclusiones no son la última palabra. Hay algunos temas del saber que se encuentran en el límite de lo material y lo espiritual, y que debido a no saber abordar el problema, ha dado lugar a muchos errores. Uno de esos temas es el que atañe al origen del hombre.
Por distintos caminos de la física, biología, antropología, anatomía... se ha llegado de una manera muy rigurosa a que la evolución es un hecho. Hay muchos datos que lo avalan, aunque todavía hay mucho por saber.