GABRIEL MARTORELL MEDINA (GMM077@GMAIL.COM)
A estas alturas, ¿alguien se puede creer que vivimos en democracia? Está claro que son los lobbies empresariales y financieros los que mandan en el mundo.
Los parlamentos son pequeños escenarios de teatros marionetas. Antes del inicio de cualquier sesión ya se conoce el final. Entonces, la objetividad periodística no debería silenciar las noticias que a todos nos atañe.
Es evidente que la democracia española todavía no ha llegado al nivel de garantizar el derecho de estar informados Esta democracia de la monarquía constitucional, salida de la llamada Transición ejemplar, le falta mucho todavía para la homologación democrática. ¿Y el derecho a estar informados?
Me recuerda esta situación a la época de Franco, que nos decían: "Viaja menos y escucha más el Nodo". Rompamos el silencio.
El silencio otorga consentimiento. El silencio esclaviza. El tiempo del silencio se ha acabado.