P. RODRÍGUEZ
Hoy (por el viernes) he comenzado el día con total tristeza e indignación al ver la portada de un periódico de tirada regional: Un oso tocando la trompeta. Lo que para muchos puede ser motivo de mofa o burla para mí es una auténtica aberración, una muestra de escaso criterio periodístico por parte de la persona o personas que dieron el visto bueno a poner esta fotografía como portada.
También quiero felicitar, y entiendan mi ironía, al Ayuntamiento de Santa cruz, por contratar un espectáculo en el que se maltrata y denigra a los animales, un acto impensable en el siglo en el que estamos. Por si alguien no lo sabe, los animales de circo son maltratados y vejados tanto en los ensayos de sus ridículas actuaciones como durante sus transporte a las ciudades donde han sido contratados. Por si alguien no lo sabe, los animales de circo son castigados brutalmente si no obedecen las órdenes de sus domadores llegando a pasar días sin comer. Y por si alguien no lo sabe, durante los trayectos de una ciudad a otra, los animales de circo llevan unos collares que producen pequeñas descargas eléctricas que les prohíben moverse en los camiones en los que son transportados.
Y a pesar de ello, a pesar de que estamos en el siglo XXI y que afortunadamente ciertas Administraciones han comenzado a trabajar por los derechos de los animales, a pesar de ello, siguen existiendo Ayuntamientos como el de Santa Cruz, que contrata este tipo de espectáculos. Un Ayuntamiento capitalino que debería tomar ejemplo del consistorio de El Rosario, pionero en la prohibición de los circos con animales en su municipio.
Alguien dijo alguna vez que el problema del vacío legal que existe en la puesta en marcha de un decreto que por fin establezca los derechos de los animales es muy sencillo: Los animales no dan votos.