FEDERICO JOSÉ MARÍN
Nunca me ha gustado mezclar fútbol con política, aunque tengo que reconocer que hasta ello ha llegado este todavía llamado deporte. Incluso sus máximos protagonistas muchas veces hacen que ello sea así, ahí tenemos ejemplos como el caso de la selección de Euskadi, o algún ex jugador del Barcelona. También aficionados con banderas de todo tipo por los estadios, incluidas referidas a nefastos y criminales regímenes por suerte hoy desaparecidos de nuestra sociedad occidental.
Por ello me parece muy mal que ciertas personas ligadas a medios de comunicación muy influyentes algunos, ya incluso dos meses antes de la celebración del partido, estén prediciendo en lo que se convertirá la final del próximo miércoles de la Copa del Rey, entre Barcelona y Athletic Club de Bilbao, por cuestiones como cuando suene el himno nacional, banderas, parte de sus aficiones, familia real etc... Eso solo es hacer daño y crear mal ambiente, incluido el muy peligroso, no sería la primera vez lamentablemente, para todo lo que tiene y debe de ser exclusivamente una gran fiesta y un gran evento deportivo.