12 de abril de 2018
12.04.2018

Denuncian a un taxista que se negó a llevar a una invidente y su perro guía

Naiara González presenta la primera reclamación en Canarias por quebrantar la Ley de Asistencia para Personas con Discapacidad

12.04.2018 | 20:05
Denuncian a un taxista que se negó a llevar a una invidente y su perro guía
Naiara González junto a ´Kipa´.

Una vecina lagunera con deficiencia visual denunció recientemente ante el Área de Movilidad del Cabildo de Tenerife la denegación del servicio de taxi en un barrio lagunero al no dejar que su perro guía accediera al medio de transporte. Naiara González solicitó el pasado 15 de marzo un taxi para realizar un traslado desde Finca España, junto a su perro guía Kipa y su madre, que también cuenta con una discapacidad física que la obliga a caminar con muletas.

Sin embargo, el taxista se negó a realizar el servicio puesto que no estaba de acuerdo en llevar animales en su vehículo. El conductor se negó, de este modo, a dar cumplimiento a la Ley de Asistencia para Personas con Discapacidad. Esta denuncia se convierte, pues, en la primera interpuesta en Canarias por la conculcación de esta ley de carácter regional.

Representada por la asociación protectora de animales Grupo Animalia a través de la abogada Sandra Barrera del despacho Zoom Asesores, Naiara González ha interpuesto hasta dos denuncias por este caso. La primera de ellas se centra en la infracción cometida por el taxista, que no les facilitó las hojas de reclamaciones a las usuarias después de que no las dejara acceder al vehículo.

Por otro lado, la otra denuncia se centra en la denegación de acceso de la perra Kipa al taxi. "Se está conculcando la Ley canaria de Asistencia, que contempla el acceso de los perros de asistencia a todos los lugares públicos, así como a sitios privados de uso público, como colegios, iglesias o piscinas", indica la abogada Sandra Barrera, quien destaca que esta norma canaria "es una de las más avanzadas de España, donde solo hay tres o cuatro comunidades autónomas más que tengan una legislación parecida". Tras la negativa del taxista de dejarla acceder al vehículo, la madre de la denunciante se pudo en contacto con la emisora en la que habían solicitado el taxi y con el presidente de la cooperativa y en ambos casos le dieron la razón a Naiara González y consideraron que el taxista debía haberlas dejado acceder al vehículo.

La abogada de González explica que no existe el derecho de admisión para las personas con perros de asistencia. De este modo, el taxista ha sido denunciado por cometer una infracción muy grave, con la que se enfrenta a una multa de hasta 9.000 euros que, de ser pagados, irían directamente al erario público. Del mismo modo, el conductor se puede enfrentar a la privación de empleo. Por otro lado, aún hay que determinar la responsabilidad civil del taxista por los daños y perjuicios causados a Naiara González.

No obstante, Sandra Barrera explica que, "más allá de las multas que se pueden interponer, lo que nosotros buscamos es que haya un antes y un después de este hecho. Queremos lograr una concienciación real y no nos importa si lo que tenemos que hacer es dar charlas para que las personas que están cara al público y que pueden tratar con personas con discapacidad conozcan los derechos con asisten a todas estos vecinos".

Situación cotidiana

La vecina lagunera Naiara González tiene 30 años y Kipa, una labrador retriever de casi tres años, es su perro guía desde hace unos seis meses. La joven explica, no obstante, que esta no es la primera vez que se enfrenta a problemas para acceder a medios de transporte con su perro guía. A pesar de que las personas discapacitadas con perros de asistencia no tienen la obligación de informar de que accederán a un medio de transporte junto a un animal, sí es verdad que "en cualquier momento me pueden solicitar que presente los permisos y la identificación de Kipa y para eso llevo siempre su carnet de identidad pero, en el caso del taxista, ni siquiera me lo pidió", relata la joven lagunera.

Naiara González explica que los problemas se dan tanto para acceder a medios de transporte como en su día a día. "En noviembre del año pasado tuve un incidente en una guagua, donde no me dejaron sentarme en el espacio destinado para personas con discapacidad porque el conductor decía que iba a obstaculizar el paso de otros usuarios", indica la joven, quien añade que "cuando me fui a bajar, el conductor aparcó la guagua mal, lejos de la acera, y me caí".

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