29 de enero de 2017
29.01.2017

Transformar la realidad

Más de 15 millones de los presupuestos de La Laguna van destinados al área de Bienestar Social

29.01.2017 | 17:43
Transformar la realidad

L os presupuestos del Ayuntamiento de La Laguna, aprobados el pasado jueves por el pleno municipal, responden y estructuran los objetivos básicos del equipo de gobierno que me honro en presidir. Los ejes principales son seis: el estímulo a la actividad empresarial y comercial y el fomento del empleo y de la empleabilidad entre los laguneros; la potenciación de los servicios sociales y asistenciales, mejorando los programas existentes e impulsando nuevos proyectos; el desarrollo de una política de vivienda y regeneración urbana diseñada y realizada desde y para La Laguna; la planificación y ejecución de un conjunto importante de obras e infraestructuras; el impulso planificado a una administración local más eficaz y eficiente, más transparente y volcada en el servicio a los ciudadanos; y la preservación de nuestro territorio y la tutela de nuestro patrimonio histórico y monumental, o lo que es lo mismo, la defensa a ultranza de nuestra identidad cultural.

Tal y como he dicho en los últimos días, es un presupuesto moderadamente expansivo y con una orientación fuertemente social. En total las cuentas crecen un 6,4% hasta los 156.556.564 euros. Por poner como ejemplo dos áreas que cuentan con una importancia prioritaria para nosotros, más de 15 millones de euros van destinados al área de Bienestar Social y, en su ámbito, el área de Vivienda se incrementa un 161%, alcanzando los 5.300.000 euros, dedicados básicamente a rehabilitación, mientras que los servicios al ciudadanos se incrementan en un 1.800.000 euros y los programas y talleres de empleo suben un 86,7%. El presupuesto aprobado el pasado jueves no es un receptáculo de gastos y ocurrencias. Es un presupuesto meditado y responsable que sirve de instrumento a unas políticas dirigidas al fortalecimiento de nuestra economía, a incrementar la cohesión social en el contexto de una crisis todavía no superada y a que el ayuntamiento, en definitiva, esté permanentemente al servicio de los vecinos y de la sociedad civil lagunera. Estoy convencido que la rentabilidad social de estos presupuestos, sumada a la aprobación del Plan General de Ordenación en este mismo año, contribuirá a mejoras concretas en la vida cotidiana de nuestros vecinos, de nuestras empresas y establecimientos comerciales, de nuestros mayores y nuestros jóvenes. Y de eso trata precisamente la política. De mejorar la vida diaria de los ciudadanos en una sociedad democrática, plural, exigente y dinámica.

Este objetivo, tan humilde como complejo, mejorar la vida cotidiana de la gente desde convicciones democráticas y progresistas, no gusta, asombrosamente, a un sector de la oposición que se califica de izquierdas. El último pleno volvió a dejarlo patente. De nuevo el insulto y la descalificación. De nuevo las descripciones apocalípticas de una realidad que, en el fondo, les resulta indiferente, porque existen fuerzas políticas encantadas en subirse al carro de la posverdad. De nada valen las cifras y los hechos, que son supinamente despreciados. El cambio experimentado en el municipio de La Laguna en el último cuarto de siglo, tanto en el casco como en los barrios, tampoco merece ninguna consideración, aunque sea realmente la clave que explica el apoyo electoral a CC en todo este periodo. Y por ese camino, por ese testarudo negacionismo, llegan a extremos cómicos y a veces ideológicamente incoherentes. Ocurre, por ejemplo, cuando se exige inversiones más altas pero se pide bajar los impuestos. O cuando se responsabiliza al ayuntamiento de la revisión catastral realizada por el Ministerio de Hacienda y se insiste en que el gobierno municipal no ha hecho nada, porque para estos señores nada debe ser que el abono del recibo del IBI puede retrasarse un año y luego fraccionarse en doce o veinticuatro meses. O cuando se aplica una sordera sorprendente y no se escucha que se ha bajado el plazo de pago a los proveedores a 46 días, y sigue descendiendo. O, finalmente, cuando se insiste hasta la náusea en que el ayuntamiento lagunero está intervenido, cuando no existe intervención alguna, como cualquiera puede comprobar en la web del Ministerio de Hacienda.

San Cristóbal de La Laguna vive, crece y prospera y busca su lugar en el contexto de la economía tinerfeña, canaria y mundial. Frente a los que se niegan a conocer y reconocer la realidad estamos los que pretendemos transformarla en beneficio de la mayoría social y del municipio de La Laguna en su conjunto. Es lo que hacemos ahora mismo y lo que seguiremos haciendo en el futuro.

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