La noche de las brujas

El terror se apodera de Aguere

Halloween toma las calles del casco lagunero con talleres, animación y pasacalles

01.11.2016 | 04:00
El terror se apodera de Aguere
El terror se apodera de Aguere

Vampiros con colmillos ensangrentados, zombies aterradores, brujas malvadas con pócimas secretas, niñas del exorcista o carniceros asesinos. Ayer, el terror se apoderó de Aguere y nadie quiso perdérselo. Niños, jóvenes y mayores llenaron las calles del casco lagunero de sangre, sustos, mascaras y como no, chuches. Mientras los más pequeños corrían de aquí para allá atemorizando a los viandantes y adentrándose en los comercios en busca del famoso truco o trato, los jóvenes bailaban al ritmo de la música en un festival terrorífico. De una u otra manera lo importante era disfrutar de Halloween, una fiesta que parece que ha llegado a la Isla para quedarse.

"El Halloween es inglés pero aquí puedes celebrarlo si quieres", asegura una pequeña fantasma llamada Leire Tomé. La niña, ataviada con peluca de colores y arañas maquilladas en la cara, explica que ya han celebrado la fiesta en clase de inglés donde han elaborado una cesta para guardar todas las golosinas que recogerán esta tarde. "Yo me he traído dos, por sí no me da con una", afirma mientras enseña sus recipientes. "No te pases con las chuches que se te pican los dientes", le responde una de sus amigas. El grupo asegura que se divierte asustando. "Es lo mejor de este día", gritan entusiasmadas.

La fiesta comenzó cerca de las seis de la tarde, cuando la oscuridad empezó a hacer más tenebrosas las calles de la ciudad. Una batucada sacó a bailar a niños y mayores, mientras otros se afanaban en pintar dibujos fantasmagóricos, hacer marionetas de infarto o pintarse la cara más aterradora de todo Aguere. Cerca de uno de estos puestos, un carnicero asesino en patines llama la atención. Pertenece al Club Patín Tiara, de La Laguna, quienes ha decidido dejar la pista para patinar por los adoquines laguneros con un buen disfraz. "En lugar de dar la clase habitual nos hemos venido unos diez por aquí bien ataviados. Aunque el que da más miedo es el carnicero", asegura la profesora, Maciel Felipe, mostrando el cuchillo que su pupilo tiene atravesado en la cabeza. "Está muy currado", agrega.

Sin embargo, en su grupo hay algunos que lo de maquillarse no lo llevan tan bien. "Después siempre me pica la cara", señala Pablo Cabrera. Sin embargo, este esqueleto andante reconoce que con lo que si disfruta es con los sustos. "Me gusta hacerlos pero no que me los hagan a mí", añade entre risas. Los patinadores esperan acabar la jornada pidiendo algunos dulces por las casas. "Es su parte preferida", reconocen las madres.

Si hay un disfraz que triunfó en la noche del terror ese fue el de zombie. A Agustín Calero y sus amigos no les falta de nada. "Tenemos arañas, lombrices en la ropa, hemos roto las camisas y nos hemos dibujado heridas y sangre", apunta este particular muerto viviente. Calero, sentando en una cafetería lagunera, destaca que es la primera vez que viene a una fiesta como esta. "En el colegio hicimos una tarta de Halloween pero nada más", señala.

En la mesa de al lado, la de las madres, también hay alguna zombie. Ella es Pili Daute, la más novelera del grupo. "Yo me pinto y traigo a los niños aunque no estoy muy a favor de esta fiesta", revela. Sin embargo, la lagunera destaca que ellos si que "se lo pasan pipa". "Les encanta todo lo que sea maquillarse y disfrazarse así que lo hacemos por ellos", sostiene sin dejar de mirar a los más pequeños.

Daute no es la única madre que ha dejado en casa la vergüenza para colocarse un buen disfraz de espanto. Devora Coello viene de bruja y su amiga de vampiresa. "Estamos a favor de la fiesta. No conseguimos nada lamentándonos por los que ya no están. Todos hemos perdido a alguien, pero nosotros estamos vivos y hay que disfrutarlo", comentan las dos. Sus hijos, un Batman en miniatura y una pequeña vampiresa, siguen su filosofía. "A mi no me da miedo Halloween porque se que es de mentira", afirma Sarah Ramos, la vampiresa. La niña está ensañando su grito más terrorífico. "Es así: Buahh", chilla arrancando las carcajadas a su madre.

La mayoría de padres que ayer asistieron a este particular evento lagunero coinciden en recalcar que lo importante es que los niños disfruten. "Se que hay mucha gente en contra de celebrar Halloween aquí pero a mí no me parece mal. Es algo nuevo y los hijos se divierten", apunta Jacinta Delgado. Ella viene con dos esqueletos. "Queremos pintar murciélagos", afirma una de estas calaveras llamada Cristina sin soltar su calabaza de las manos. Y es que en la noche de las brujas no pueden faltar estos amigos naranjas que sirven para guardar las golosinas. "Mira todas las que tengo ya", agrega.

Un poco más allá dos piratas malvados se pelean con sus espadas de plástico. Iker Bouza es el pirata zombie. "Mi madre me maquilló. Por eso quedó tan bien", reconoce el joven. Aroa, vestida de niña fantasma, también le da las gracias a su madre. "Me hizo este disfraz el año pasado. Este año le hemos colocado algunos retoques para cambiarlo", sostiene. Ninguno de los dos teme esta noche. "Nos lo pasamos muy bien asustando", destacan.

Mientras los más pequeños disfrutaban del truco o trato, los jóvenes comenzaban a danzar al ritmo de la música en el Festival Thriller Music, destinado a menores con edades comprendidas entre los 13 y 17 años. Una fiesta que se alargó hasta la madrugada, ya que a partir de las s 23:30 horas le tocaba el turno a los mayores, con el gran festival, con una puesta en escena que sorprendente, animación y música.

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