La Opinión de Tenerife
Actividades ecuestres

La hípica como forma de vida

El Club Nueva Atalaya se convierte en un refugio para los amantes de la equitación en La Laguna

18.09.2016 | 03:26
La hípica como forma de vida

"El caballo es una forma de vida". Con estas palabras explica Mireya Moreno, una de las directivas del Club Hípico Nueva Atalaya, el vínculo que se crea entre estos animales y los amantes de la equitación, una afición que también conlleva una gran responsabilidad por los numerosos cuidados que demandan los corceles. "El caballo tiene que salir de la cuadra todos los días y demanda mucha atención", explica Moreno. Sin embargo, asegura que para quienes de verdad disfrutan con este deporte acudir cada día al centro para montar es más un desahogo que una obligación.

En en muchos casos este es un deporte que se mama desde la cuna, pero Moreno apunta que cualquier edad es buena para iniciarse en el. "Yo empecé de mayor, porque tenía que venir a sacar al caballo de mis hijas, y ahora también compito", señala.

Moreno asegura que se trata un deporte muy recomendado para los menores, ya que con él "adquieren responsabilidades y aprenden a gestionar su tiempo".

De la misma opinión es Ignacio Ucely, usuario del centro, y aunque él ahora no monta por algunos problemas de salud, sí que lo hacen sus hijos. Asegura que le compensa mucho acudir con ellos al centro porque un día de sesiones ecuestres para todos "tienen un precio similar a una tarde de cine", con la ventaja de que "aquí están al aire libre y en un ambiente sano".

Además, mantiene que este deporte ha ayudado a los menores "a distribuir bien su tiempo" y a mejorar su empatía ya que "al interactuar con un animal tienes que tener en cuenta como se siente cada día".

El Club Hípico Nueva Atalaya se ha convertido en un punto de referencia para los amantes de este deporte en La Laguna, fomentando la participación de toda clase de personas. "Cualquiera puede practicar este deporte hay muchas formas de hacerlo", mantiene Moreno. Para ello, el club pone a disposición de los interesados clases de equitación con caballos que pertenecen al centro, con los que incluso se puede llegar a competir.

También existe la opción de mantener a un equino entre varias personas y de esta manera compartir los gastos que se derivan de la manutención y cuidados de estos animales.

Sin embargo, Moreno sí reconoce que si se quiere llegar a algo en este deporte el jinete tiene que tener su propio caballo, algo que es muy costoso. "Cuando tienes tu propio caballo, se adapta a tu forma de montar, porque cada jinete tiene sus pequeñas diferencias", admite.

Moreno destaca que se trata de un deporte sacrificado porque al caballo hay que atenderlo todos los días. "De nada sirve que tú estés en forma si el caballo no lo está, para eso hay que entrenarlo", indica.

Por lo tanto, no se puede confundir al animal con un objeto y se debe ser consciente de que tiene sus propias necesidades y, como las personas, puede tener algún que otro día malo.

Sin embargo, el vínculo que se establece entre el caballo y su jinete es tan fuerte que permite al montador saber en qué estado se encuentra el animal. "Nada más te subes te das cuenta de si el caballo está o no al 100%", valora.

La coordinación entre las diferentes extremidades es un elemento fundamental para la práctica de este deporte. "Tienes que mover cada una de ellas de una manera diferente", explica, lo que implica que para empezar a practicarlo sea necesario haber cumplido al menos siete años. Sin embargo, Moreno apunta que desde más pequeños ya pueden iniciarse de manera sencilla en esta actividad "para que pierdan el miedo y empiecen a conocer a estos animales".

La amazona afirma aunque se debe dedicar mucho tiempo a este deporte, al final termina enganchando. A Moreno le gustaría que lo practicase todo tipo de gente y por eso el club se ha centrado en atraer a los menores de la zona para que no se pierda la afición por este deporte. "Nos gustaría establecer algún convenio con los colegios para poder dar equitación como actividad extraescolar", apunta.

La directiva del club quiere convertir la instalación en un gran centro de ocio y para ello se están volcando en la organización de varias actividades. Este fin de semana, el centro se encargó de acoger el Campeonato de Canarias de salto y también el Concurso Nacional de la Fiestas del Cristo, que congregaron en la instalación a decenas de personas que se acercaron a disfrutar de este deporte.

En el Campeonato regional participaron 114 jinetes de todo el Archipiélago. Para ganar esta competición se hará una media de los resultados obtenidos durante los tres días que ha durado, por lo que los premios de cada categoría se darán hoy a conocer.

A parte de las actividades vinculadas a la hípica, el club ofrece otro tipo de talleres como el de yoga y cuenta también con un restaurante donde se celebran diferentes jornadas gastronómicas.

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