Mensaje sorpresa en San Matías

Un lanzaroteño deja un cartel en el centro de mayores del barrio lagunero para localizar a un vecino de Taco que le ayudó cuando emigró a Alemania para buscar trabajo en 1962

27.06.2016 | 01:26
Mensaje sorpresa en San Matías
Mensaje sorpresa en San Matías

Hace unas semanas, un curioso cartel apareció en algunos de los locales sociales del lagunero barrio de San Matías. El folio, cuidadosamente escrito en ordenador, lanzaba una petición de ayuda a los vecinos de la populosa localidad de Taco. "Me llamo Ángel López Bonilla, soy de Lanzarote. Busco a un señor llamado Gregorio que tiene entre 80 y 90 años, natural de Taco. Lo busco para expresarle mi agradecimiento", explica el primer párrafo de la curiosa petición de ayuda.

La historia de este atípico mensaje se remonta a 1962. Ángel López, que ahora vive en Gran Canaria feliz entre su numerosa familia, era entonces un joven de apenas 20 años que decidió emigrar a Alemania para labrarse un futuro mejor. Fue la misma decisión que en aquellos momentos tomaron miles de españoles pero que, en el caso de este canario, cambió definitivamente su futuro. "En aquellos momentos, como pasa ahora con los emigrantes que llegan a Europa, los españoles nos encontrábamos con dificultades para poder trabajar allí", explica Ángel López. "Yo ya llevaba días pasándolo muy mal en Alemania cuando me encontré con un andaluz que me habló de un canario que estaba en su misma residencia. Ambos trabajaban entonces en los ferrocarrilles de Frankfurt", recordó.

Ese encuentro fue definitivo para su futuro ya que, gracias a Gregorio -que así se llamaba el lagunero del que le habían hablado- Ángel consiguió su primer trabajo en una fábrica de baterías. "Me dijeron que vivía en una residencia de empleados. Fui hasta allí pero me explicaron que no estaba y regresé por la noche", recuerda López. "Volví por la noche y ya estaba durmiendo pero él se levantó, con pijama y todo, y me dio de cenar", añadió.

De aquel recuerdo no se ha podido desprender López en toda su vida. "Me dio un plato de carne con papas, un pan de esos negros que tanto se ven en Alemania y una cerveza", recuerda. "Llavaba entonces unos 16 días pasándolo muy mal". Ese primer trabajo fue solo el primer paso de López para asentarse definitivamente en un país en el que permaneció durante casi dos décadas y donde incluso nacieron algunos de sus hijos.

"Había zonas en las que podías trabajar y zonas en las que no, yo tuve suerte de contar con la ayuda de varias personas y nunca olvidé aquel gesto", aclaró.

Con el tiempo, López ha podido reencontrarse con muchos de aquellos compatriotas que en aquellos años crearon con él lazos de amistad en Alemania. "Me he reencontrado con muchos de ellos, sobre todo los andaluces, pero no tuve más noticias de Gregorio y me gustaría saber de él". Curiosamente, durante las navidades de ese mismo año (1962), López regresó a la residencia a buscar a Gregorio para mostrarle personalmente su agradecimiento. "Volví y me dijeron que se había ido de vacaciones a Canarias", recordó.

De aquellas vacaciones, y según se enteró más tarde, no volvería nunca a Alemania. "Se quedó en Tenerife, uno de sus hijos estaba enfermo y prefirió no volver. Creo, aunque no estoy seguro, que el pequeño falleció". Por lo pronto, la curiosa iniciativa de López ha tenido un primer y esperanzador resultado. "Hace unos días me llamó un señor que cree conocer a Gregorio y a su familia y que intentará conseguir el teléfono de su hijo. Según tiene entendido, él todavía vive pero está en silla de ruedas", explicó. Mientras tanto, López espera la llamada que le permita "darle las gracias, pasar un rato con él y saber qué fue de su vida". "Espero poder reunirme con él", apostilló.

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