Mundo animal

Una segunda vida para las mascotas

La jornada de puertas abiertas en el albergue de Valle Colino se salda con 11 adopciones, seis perros y cinco gatos

20.06.2016 | 13:21
Una segunda vida para las mascotas
Una segunda vida para las mascotas
Una segunda vida para las mascotas

No han decidido estar encerrados ni han podido dar su opinión. Sus gestos, sin embargo, les delatan. Están bien cuidados, limpios y alimentados a la perfección, pero sus caras reflejan su deseo de escapar, de conseguir un hogar donde se les cuide y se les de cariño. Los animales que están en el Albergue Comarcal Valle Colino tienen derecho a una segunda oportunidad.

Ayer fue un momento perfecto para conseguirlo. El centro celebró su tercera jornada de puertas abiertas, una cita que decenas de vecinos aprovecharon para conocer las instalaciones. El encuentro tenía un claro objetivo: animar la adopción de las mascotas, sobre todo al llegar el verano, momento del año en el que más abandonos se producen. En esa ocasión, en un solo un día, 11 animales han tenido la suerte de conseguir una familia, seis perros y cuatro gatos.

El día salió a pedir de boca para los organizadores. Tenían una gran cantidad de actividades organizadas para lograr que los visitantes no solo vieran a los animales si no también que pudieron pasar una jornada diferente y divertida con talleres para los más pequeños y un pequeño parque pensado para que las mascotas y las personas pudieran convivir. También hubo espacio para la venta de productos con los que poder sacar beneficios para la realización de sus actividades. De hecho, a última hora de la tarde, cuando ya cerraron, el balance que hicieron fue de una afluencia masiva de vecinos. Además, quisieron agradecer la visita de Javier Galván, concejal de área del Ayuntamiento de Tegueste, el único político que apareció por sus instalaciones. Él y todos los que estuvieron presentes por la tarde pudieron disfrutar de la exhibición de adiestramiento canino que se puso en marcha para la ocasión.

A falta de llevarse una mascota a casa, los responsables de Valle Colino aprovecharon también el encuentro para invitar a quienes lo deseen a unirse al grupo de voluntarios que se encarga a diario de cuidar a estos animales junto a los profesionales que trabajan en el albergue. María Rodríguez, una de esas voluntarias, valoró que prestar su ayuda en Valle Colino es una de las mejores decisiones que ha tomado en su vida. "Les ayudas a estar más guapos y limpios para que cualquier persona que venga se anime a adoptar", concretó. Como ella, Verónica Doval, destacó la importante de este tipo de encuentros que ayudan a concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de la adopción.

En este sentido, Miriam Pérez, portavoz de Fecapap (Federación Canaria de Asociaciones Protectoras de Animales y Plantas) apuntó que con estas jornadas se intenta cambiar la creencia de que las personas pueden hacer mucho por los animales. "A veces son ellos los que hacen mucho por nosotros y no siempre eso se valora", subrayó.

Ana María Rodríguez acudió junto a su familia por la insistencia de sus hijos. "El mayor ya usa internet un poco y se enteró de que iban a hacer estas actividades. A él le encantan los perros, pero yo no quiero llevarme ninguno porque sé que voy a ser yo quien lo cuide", bromeó. Aunque consiguió irse sin ninguna mascota, sí que al menos sus hijos pudieron ver qué se hace en el Albergue Valle Colino. "Cuando sea mayor de edad, que venga como voluntario", dijo.

Rosa Elena Plasencia cree que la peor parte se la llevan los gatos. "Al final son los que menos quiere la gente porque no reclaman tanto cariño", matizó. "Al final lo mejor es no comprar animales, porque aquí hay gente que los abandona y no se merecen estar encerrados porque no han hecho nada. Hay que adoptar, no comprar", destacó.

Jorge Alonso no tenía intención de presentarse en el albergue pero al final sus hijas le convencieron. "Me gustan mucho los animales pero hay que dedicarles mucho tiempo. A mi se me parte el alma viéndolos ahí, encerrados", valoró. Si por él fuera, se llevaría "todos a casa". Al final, con la promesa de una próxima visita, convenció a las pequeñas para irse después de pintar en uno de los talleres de manualidades que puso en marcha la organización. "Sé que me van a acabar liando, pero una mascota es una gran responsabilidad y aunque es una pena que no tengan casa quien se los lleve tiene que hacerlo para cuidarlo como se merece", sentenció.

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