OMAR G. GARCÍA (IDEAPRESS) | SANTA CRUZ DE LA PALMA
Mientras el calendario avanza imparable hacia 2012, año en el que la Unesco evaluará la renovación de la declaración de Reserva Mundial de la Biosfera que ostenta la Isla en su totalidad desde hace siete años, son varios los que advierten de la factura que el territorio podría pagar perdiendo tal reconocimiento por la mala gestión de los residuos y la existencia de varios vertederos.
Uno de los grupos políticos en el Cabildo de La Palma que ha llamado la atención a este respecto es el Partido Popular, que por boca del consejero Carlos Cabrera analizó esta posibilidad refiriéndose a la paradoja de que la Isla sea Reserva Mundial de la Biosfera con la existencia de lugares como Mendo, un vertedero clausurado años atrás donde se siguen acumulando residuos de todo tipo, y Barranco Seco, donde continúan depositándose las toneladas de residuos que diariamente genera la población palmera a la espera de que se ponga en funcionamiento, con un notable retraso sobre la fecha prevista, el complejo medioambiental de Los Morenos, en Mazo. "Podrían resultar incompatibles tales condiciones", señaló Cabrera, que habló de "lugares que con condiciones similares han perdido la condición de Reserva".
Exigencias. Así, se refirió a la necesidad de que "el Consorcio insular de Servicios realice una serie de exigencias en materia de tratamiento de residuos al Cabildo". El tema, continuó, "lo abordaremos también en una próxima comisión en la que queremos verlo desde una perspectiva general en cuanto a previsiones, pero también pidiendo información concreta sobre si las decisiones técnicas que se han tomado con respecto a la recuperación de determinadas zonas donde existen vertederos son las mejores, o sencillamente son las más baratas. También es importante determinar si las mismas están avaladas por informes técnicos".
El segundo semestre de 2010 es otra fecha clave para valorar el cumplimiento de los principios de la Reserva de la Biosfera. El Comité MAB, del Programa Hombre y Biosfera del que forma parte el consorcio de la Reserva palmera, analizará aspectos condensados en el cumplimiento de los principios de sostenibilidad medioambiental, zonificación, plan de gestión y hasta el trabajo de conservación en ecosistemas y paisaje.
"Referente internacional"
También se tendrán en cuenta aspectos como el desarrollo socioeconómico, cultural y la defensa y promoción de los valores identitarios de la Isla. El gerente de la Reserva, Antonio San Blas, expresó su convencimiento de que la Reserva Mundial de la Biosfera La Palma "no sólo cumple los parámetros marcados por la Unesco para mantener tal declaración, sino que nos hemos convertido en referente internacional". Conocedor de la existencia de Reservas a las que se han impuesto una serie de exigencias bajo pena de retirar la declaración, el gerente del consorcio dijo que "no creo que La Palma corra ese riesgo; en cualquier territorio insular hay problemas comunes y uno de ellos son los residuos". Consciente de que "éste es un problema", aclaró que "la pregunta es si se están dando pasos para solucionarlo y la respuesta es sí". San Blas evitó dar de su impresión sobre los vertederos y aseguró que "ese es un tema que compete al Gobierno y en el que no entra el consorcio, que tiene la responsabilidad de analizar el estado de sostenibilidad de la Isla". 300 indicadores insulares y municipales, así como otra treintena de aspectos comparativos acreditan, según San Blas, que la Isla "es sostenible".