FERNANDO BETHENCOURT | SAN BARTOLOMÉ
Desde hace más de 20 años dormir es un privilegio imposible en buena parte del hotel Maritim Playa, situado junto a la zona de ocio nocturno de la Plaza de Maspalomas y La Kasbah. Durante la noche los clientes soportan niveles acústicos que casi doblan el nivel de decibelios permitido.
"Las molestias son interminables y tenemos perdidas incalculables a causa de los ruidos", asegura Bjorn Christ, responsable junto a su padre Roland, de la dirección del establecimiento que asegura que más del 90% de las quejas que reciben son por el exceso de sonido que emiten sin control las discotecas, pubs y locales de la zona en la que se encuentra. "Aquí el único negocio rentable es el de los tapones para los oídos", lamenta Bjorn Christ.
Estos hoteleros ven impotentes como a diario como muchos clientes, en mitad de su estancia, se van a otros hoteles porque no soportan el ruido. "Otros muchos a lo mejor no te dicen nada pero reclaman en su destino que no han podido dormir y se les descuenta de la factura", asegura Bjorn, que junto a Roland, se muestra harto y desesperado. "Es una pena ver como un hotel, que has levantado tú y del que vive toda tu familia se viene a pique porque nadie controla los ruidos".
El hotel Maritim Playa se encuentra a escasos metros del centro comercial Plaza de Maspalomas y La Kasbah, dos de los principales centros del ocio nocturno de San Bartolomé de Tirajana. Tiene su sector más próximo prácticamente inutilizado desde hace años y se han visto forzados a modificar la estructura de venta. La primeras cuatro plantas se ofrecen a bajo coste y con el aviso de su proximidad s disco-pubs, para poder justificar las reclamaciones y ahorrar algunas quejas. "Aún así, muchos clientes piden el cambio y te explican que jamás pensaron que el ruido llegara a tales extremos", explica Bjorn.
El primer peritaje lo encargaron en 1987 y el último en marzo de este año. El resultado ha sido siempre el mismo, "el ruido es ensordecedor e insoportable, impidiendo descansar en las habitaciones. En muchos casos la intensidad del ruido percibido es hasta cien veces más fuerte de lo permitido", como definió el peritaje de diciembre de 2005.