GREGORIO CABRERA | LANZAROTE
Después de treinta años como alcaldesa pedánea de La Graciosa, Margarona parece encajar bien su relevo en el cargo tras la moción de censura en el Ayuntamiento de Teguise, que ha desalojado al PIL, partido al que sigue perteneciendo. A Margarona la indigna que las leyes, según ella, protejan más a los pájaros que a los gracioseros. Recuerda que una vez la llamaron de un despacho para que apagaran un foco en la punta del muelle porque "decían que las pardelas se estrompaban". "¿Y los marineros, qué? Venga usted y apáguelo si quiere", le espetó al funcionario que estaba al otro lado del teléfono. Margarita Páez, de 63 años, ha dejado de ser la alcaldesa pedánea de La Graciosa después de tres décadas de vuelo. "Me voy tranquilita", aseguró ayer a este diario.
En este tiempo ha hecho de todo en un lugar como La Graciosa, un paraje que habita en la imaginación y en los sueños de los viajeros pero donde las necesidades han sido –y son– muy reales: "He sido hasta sepulturera y he ayudado en partos a las monjas". Un barco que viró la proa hacia el gran azul a finales de los años 70 cambió la vida de Margarona. A bordo iba Luis Toledo, su antecesor en el cargo de representante del Ayuntamiento de Teguise, del que depende la isla. "El hombre se tuvo que embarcar a pescar en África y yo me quedé haciendo las tareas que él tenía entre manos", recuerda. Entró en el PIL y ya desde 1983 ocupó el cargo de alcaldesa pedánea bajo las siglas de este partido y ha sido fiel desde el principio a Dimas Martín.