"Que sea lo que Dios quiera"

Tinerfeños y franceses parten en tres vuelos desde el sur de la Isla hacia París con el miedo a un nuevo ataque terrorista

15.11.2015 | 01:24
Decenas de turistas franceses y tinerfeños hacían cola ayer para facturar y coger uno de los vuelos que partieron del aeropuerto del Sur hacia París.

"Que sea lo que Dios quiera". Esta es la frase que Kelly Carballo tuvo que meterse ayer en la cabeza para no perder uno de los viajes de su vida. A las dos del mediodía hacía cola en el aeropuerto del Sur con su hija Lucía, de tan solo tres años y medio, para embarcar en un avión con destino a París, la ciudad que vive conmocionada por el terror después de sufrir en la noche del pasado viernes el atentado más salvaje en Europa desde el 11-M, cuando fallecieron 193 personas en Madrid por un ataque terrorista. La idea era pasar una semana en la capital francesa para que su pequeña tuviera la oportunidad de conocer a Micky y a Minnie en Disneyland. Durante todo un año ha estado preparando esa visita pero, ahora, debe afrontar unas vacaciones, que iban a ser perfectas, con "un agujero en el estómago".

Mientras su marido facturaba el equipaje, ella esperaba sentada con su niña y padres, que habían ido a despedir a la familia al aeródromo. La pequeña jugaba con su maleta de mano de Minnie rosa mientras su madre le decía: "Sonríe, que vamos a ver a Minnie". Sin embargo, bastaba con hablar un poco con ella para percibir la tensión que llevaba por dentro. "Teníamos un hotel concertado en el Distrito 9" de París, pero al estar muy cerca de donde se produjo uno de los tiroteos, "lo hemos anulado", explicó la santacrucera. El plan ha cambiado por completo, pues la idea original era disfrutar de una semana en la ciudad paseando por sus calles y conocer a fondo Disneyland, ahora la intención es quedarse "directamente en el parque sin salir de allí".

Como tampoco sabía a ciencia cierta si las fronteras estaban abiertas, ya que el Gobierno galo decretó el estado de alerta tras la masacre, y si la capital funcionaba con normalidad en una situación así, Kelly se pasó toda la mañana llamando por teléfono para ver a qué atenerse. Ese momento "fue de locos" y resulta que Disneyland "está cerrado", aunque los hoteles están abiertos. Por suerte, "en principio se supone que abre mañana", agregó la chicharrera con cierta desconfianza.

Esa sensación que provoca no saber qué se va a encontrar una persona al llegar a un lugar, que encima ha sido sacudido por el Estado Islámico –el grupo terrorista que cometió el atentado– es la que también tienen muchos franceses que se enteraron de la tragedia cuando estaban de vacaciones en la Isla. Fueron sus familiares, amigos o la propia televisión los que se lo contaron. Las noticias eran aterradoras. Hasta seis ataques simultáneos se perpetraron en París en una sola noche, y todos ellos en las zonas más concurridas de la capital.

Tres terroristas hicieron explotar sus cinturones de explosivos en los alrededores del estadio de fútbol de Saint Denis y al mismo tiempo, otros hombres armados con kalashnikov atacaron locales de moda y dispararon a los clientes a quemarropa. En total hay al menos 129 personas muertas y 352 heridos. Con este escenario espantoso, centenares de galos regresaban ayer a sus casas desde el aeropuerto del Sur.

Tres aviones despegaron a las 15:35, 16:25 y 17:15 rumbo al aeródromo parisino de Orly. Celina Soages, de 23 años, embarcó en el primero. Mientras esperaba en la cola para facturar, la joven gala contó lo que sabía de la situación actual con sobrecogimiento. "Es muy horrible. Toda la gente está en shock y con mucho miedo. Nadie sabe lo que pasa", dijo con tristeza. Por suerte, indicó que su familia y amigos "están bien", ya que de hecho no viven en el centro de la capital, donde se perpetraron los ataques terroristas. Ella fue una de las turistas que disfrutaba de una semana de descanso en la Isla y que se enteró de la noticia a través de sus padres. Según le explicaron, había "personas con pistolas y no sabemos lo que pasa. Me he asustado mucho", repitió Celina con tristeza.

El hecho de que no sea el primer golpe que sufre Francia de la mano del Estado Islámico ha hecho crecer el miedo entre sus habitantes, pues, de hecho, en enero ya mataron a 12 personas en un atentado en la revista Charlie Hebdo, también en París. "Es muy fuerte lo que está pasando, sobre todo por las familias afectadas", manifestó Claudia Gómez, colombiana que ha formado su familia en la ciudad gala. Ella y su marido se enteraron de la tragedia por televisión y mencionó que ya habían hablado con sus allegados, los cuales "se encuentran bien". Según les comentaron, "hay un despliegue de seguridad y de medios muy importante, pero no sabemos nada más", puntualizó, para agregar con temor: "A ver qué sucederá estos días".

Tanto ella como Virginie Ganthier, que hacía cola para embarcar en el avión de las 16:25 con su marido y sus dos hijos pequeños, mostraron su preocupación por un posible nuevo ataque. "Tenemos miedo incluso de salir de nuestras casas, sobre todo, por ellos", indicó la segunda señalando para sus niños mientras correteaban por la zona de facturación porque, encima, según comentó, viven cerca de una de las áreas donde se produjeron los tiroteos. Virginie se enteró de la noticia a través de la red social Facebook y mostró incertidumbre por no saber lo que se van a encontrar a su llegada a casa.

Otras de las personas que se encontraban por el aeropuerto del Sur era M. C. C. Aunque no quiso dar su nombre completo, sí contó lo que sabía de la situación en la que se encuentra París. "Todo el mundo está muy alterado", afirmó ella y, aunque indicó que su familia se encuentra bien, su sobrina, "por ejemplo, tuvo que dormir anoche [madrugada de ayer] en una casa ajena porque el fuego la pilló cerca".
"Lamentable". Así fue como definió la espantosa escena que ha dejado el Estado Islámico.

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