LA OPINIÓN
SANTA CRUZ DE TENERIFE
El Ejército y la Policía marroquí desalojaron ayer por la fuerza el campamento de resistencia saharaui de Gdaim Izik, a unos 18 kilómetros al este de El Aaiún. La operación, a primera hora de la mañana, causó al menos un muerto saharaui y cinco gendarmes marroquíes. El Polisario habló a primera hora de 14 civiles fallecidos, pero posteriormente confirmó sólo una muerte. Con todo, testimonios de testigos presenciales en el campamento comentaron a la opinión de tenerife la existencia de numerosos muertos y desaparecidos. Los detenidos sí se cuentan por decenas, hasta 65 según Rabat, así como los heridos, algunos de ellos en estado crítico. La parte marroquí niega la existencia de muertes entre los civiles.
El campamento de resistencia cumpliría estos días un mes desde su instalación y llegó a albergar a 20.000 saharauis que iniciaron su actuación como una protesta económica. El desalojo se produjo el mismo día en que saharauis y marroquíes retomaban en Nueva York, bajo auspicios de la ONU, las conversaciones para encontrar una salida a un conflicto enquistado desde hace 35 años. Pese a una operación policial tachada de "acto brutal y declaración de guerra" por el Polisario, éste aceptó finalmente sentarse con sus interlocutores marroquíes.
El Ejército respaldó la operación llevada a cabo por la Gendarmería con helicópteros. Se utilizaron balas de goma y mangueras de aguas a presión. Testimonios saharauis señalan que las 7.000 jaimas del campamento quedaron destruidas. Tras el desalojo continuó la intifada en El Aaiún, con calles y avenidas en las que centenares de saharauis se enfrentaron a la Policía en una auténtica batalla campal en la que usaron, por la parte saharaui, cócteles molotov que acabaron incendiando instalaciones del gobierno de Rabat en la capital del Sahara, así como el centro de televisión marroquí y sucursales bancarias.