Viajan a Viena

El mayor canje de espías desde la Guerra Fría

A diferencia del pasado, tanto Estados Unidos como Rusia han cooperado en este episodio

09.07.2010 | 12:02

La declaración hoy de culpabilidad por parte de los detenidos por espiar en EEUU para Rusia ha permitido el inicio del mayor canje de espías entre Washington y Moscú desde el fin de la Guerra Fría.

Los diez detenidos en varios puntos del país por participar en una red de espionaje han aceptado un acuerdo con la Fiscalía de EEUU por el que se declaraban culpables de los cargos impuestos y aceptaban ser deportados a Rusia, un movimiento que recordó a la época de enfrentamiento entre EEUU y la extinta Unión Soviética.

"A nadie le debería sorprender que aún queden en pie algunos vestigios del pasado y que Rusia tenga activo su servicio de inteligencia", dijo tras el anuncio del canje de espías un alto funcionario del Gobierno de EEUU, que aseguró que ese desenlace muestra "el buen funcionamiento del contraespionaje estadounidense".

Sin embargo, aunque esta última trama de espías haya recordado a los estadounidenses al guión de una película o a una novela de John LeCarré, en las que personas aparentemente normales viven durante años en EEUU con identidades falsas, lo que difiere esta situación de las del pasado es el grado de cooperación entre ambas naciones.

La manera en que ambos Gobiernos han manejado el caso demuestra "el progreso en las relaciones entre EEUU y Rusia", según otra fuente gubernamental, que destacó "la rapidez" con la que se movió Moscú para divulgar la identidad de los detenidos, pese a que el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, asegurara en un principio que las alegaciones carecían de fundamento.

El resultado de la colaboración ha permitido que, en un plazo de 72 horas, los diez detenidos en EEUU se trasladen desde Nueva York a Rusia, y que Moscú libere a cuatro personas, cuya identidad no ha sido divulgada, que cumplen condenas en ese país por delitos de espionaje y que en varios casos tienen una salud delicada.

Al igual que en las mejores novelas, aparece en escena otro punto estratégico, en este caso Viena. El Gobierno de Austria "no confirma ni desmiente" el hecho de que el canje de espías se efectúe vía su capital. "No es nuestra historia. Por eso no puedo confirmar ni desmentir", ha dicho Rudolf Gollia, portavoz del ministerio austríaco del Interior. Gollia respondió así a una pregunta sobre la noticia, difundida por los medios estadounidenses, de que los diez detenidos salieron de Estados Unidos en un avión fletado por las autoridades rusas con destino inicial a Viena.

A diferencia de otros tiempos, destaca además que, al parecer, los detenidos no tenían acceso a secretos nacionales y ni siquiera fueron acusados de espionaje, sino tan sólo de conspiración para operar como agente extranjero en EEUU sin informar al Departamento de Justicia, así como de blanqueo de capitales.

Se trata del fin de la historia para los diez detenidos hace cerca de dos semanas, entre quienes están la peruana Vicky Peláez, columnista del diario neoyorquino en español El Diario/La Prensa, y su marido, conocido hasta ahora como "Juan Lázaro" y quien reconoció ser en realidad el espía Mikhail Anatonoljevich Vasenkov.

Los otros espías son la rusa Anna Chapman, de 28 años, el matrimonio de Vladimir y Lydia Guryev ("Richard y Cynthia Murphy"), Mikhail Kutsik ("Michael Zottoli") y Natalia Pereverzeva ("Patricia Mills"), Andrey Bezrukov ("Donald Howard Heathfield") y Elena Vavilova ("Tracey Lee Ann Foley").

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