LAURA DOCAMPO | PUERTO DE LA CRUZ
- ¿Cuál fue su primera reacción cuando se enteró de lo que había pasado en Haití?
- Sufrí un fuerte impacto, aunque desde el primer momento nos pusimos a trabajar. Sucedió que ese día estábamos trabajando en la Embajada para recibir a la delegación que iba a venir a España para participar en la feria turística de Fitur. Llamaba y no me contestaban. No sabía qué había ocurrido todavía. Salí de la oficina a eso de las once de la noche y justo cuando llegué a mi casa oí el teléfono. Pregunté al interlocutor que qué pasaba, que dónde estaban, y me contestó si no me había enterado. ¿De qué?, contesté yo. Del fuerte terremetodo en el país. No sabía nada. Empecé a gritar, a decir que no podía ser... Teníamos el stand previsto en Fitur, pero evidentemente suspendimos nuestra participación. Teníamos que echar una mano, recibir información más concreta, canalizar todos los mecanismos de apoyo desde España... Fueron momentos de confusión. Otras personas me llamaron entonces para preguntarme si sabía lo que había ocurrido y cómo podían contactar telefónicamente con Haití. Yo les dije lo que me estaba pasando a mí: que las llamadas no daban señal, que era muy difícil. Ahí empezamos a vivir una verdadera locura.
- ¿Cómo evalúa la respuesta de Canarias ante esta catástrofe?
- En estos momentos traumáticos uno ve quién es amigo y quién no tanto. Y en ese sentido apreciamos mucho la solidaridad de los españoles en general y de los canarios en particular para ayudarnos a salir adelante.
- Es curioso porque justo cuando se despertó la llamada a la solidaridad con Haití, en España debatíamos sobre la expulsión de los inmigrantes. ¿No ve un poco de hipocresía?
- Los haitianos no somos muchos en España, sino muy pocos. Además, la mayoría de los que están aquí vinieron a estudiar. Ahora bien, yo creo que la inmigración a veces se utiliza según el momento de la vida política.
- ¿La comunidad internacional tiene parte de la responsabilidad en la lamentable situación de la economía de su país antes de este terrible terremoto, que ha terminado por destruir totalmente el país?
- Tiene una larga responsabilidad en el pasado. Haití fue una isla muy rica, que llegó a ser la colonia más rica del planeta y que daba mucho oro. A veces la gente se molesta cuando se les recuerda la historia y el expolio de nuestros recursos, como el oro, o cuando se les dice que no se dejó que los haitianos marcaran su propio camino. Son muchas cosas, muchos problemas, mucha incomprensión que ha ido acumulando a lo largo de los años. Incluso, nos cerraron muchas puertas. Hubo mucha gente en determinados periodos que abandonaron el campo para irse a la ciudad porque oían que se había producido un boom económico. La gente venía con la ilusión de ganar dinero, pero el dinero entraba por una mano y salía por la otra. Ya no había oro.
- ¿Será el Estado haitiano capaz de gestionar la cantidad ingente de recursos que han comenzado a llegar tras el terremoto?
- Tiene que hacerlo. Van a pasar unos años hasta que Haití reconstruya sus edificios, sus infraestructuras. Durante unos años vamos a seguir entre escombros, entre el polvo y la tristeza que ha dejado esta tragedia. Pero la reconstrucción se impone porque hay mucha gente que se ha quedado sin nada, ni siquiera sin un lugar para educarse. No va a ser nada fácil y se va a necesitar mucha ayuda y mucho trabajo. Además, se van a tener que aplicar nuevas fórmulas para la construcción porque se ha visto que las que había no han servido para nada.
- ¿Haber tocado fondo implicará que Haití empiece de nuevo para alcanzar el camino correcto?
- Sí, pero no necesitábamos realmente tocar fondo para volver a empezar. Ese fondo es un fondo demasiado profundo, demasiado amplio. Lo que hay que hacer es prevenir las malas conductas y tomar otras decisiones de Estado, que no pasen sólo con la forma de reconstruir las viviendas y las infraestructuras. Hay otras decisiones de Estado que hay que tomar: si vamos a hacer con las energías renovables, si vamos a tener esto o lo otro.
- ¿Sueña con ver algo parecido a Canarias en Haití?
- Sí, estaría bien, salvo que Haití nunca va a tener la cantidad de hoteles que ustedes tienen, porque cada día es más pequeña, más estrecha. Entre el 75 y el 80 por ciento de la población ha sobrevivido y desean un futuro mucho mejor. Hay que trabajar, luchar, participar en la vida activa del país para que pueda seguir produciendo, pero ahora las mayores exigencias pasan por mejorar la educación, porque sin eso no habrá prosperidad. Todas las cadenas productivas de Haití necesitan personal profesional y que desde fuera vengan a invertir en nuestro país.
- Para los inversores canarios Haití podría ser un destino interesante.
- Sí, sobre todo en lo relacionado con la energía eólica y con la construcción de viviendas. Hay muchos puntos en común entre Haití y Canarias, sobre todo por el hecho de ser islas. Los isleños se parecen en todo el mundo, tienen características comunes. Las montañas de mi país se parecen un poco a las de aquí, con una diferencia: en Haití las montañas están sobrepobladas, en Canarias no. Además, en Haití oimos como aquí muchas rancheras y canciones típicas de América.