PEDRO H. MURILLO | LA OROTAVA
Manuel Auyanet Suárez, bombero adscrito al Parque ubicado en el municipio de La Orotava (Tenerife) partió ayer, hacía Puerto Príncipe, capital de Haití para participar en el tercer contingente de ayuda humanitaria fletado por Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) tras el terremoto que devastó la práctica totalidad del país caribeño el pasado 13 de enero. En declaraciones a La Opinión de Tenerife justo antes de partir hacia Puerto Príncipe, Manuel Auyanet Suárez, aseguró sentirse "con muchas ganas de empezar a ayudar".
Este bombero tinerfeño de 40 años y con 12 años de experiencia, completará un contingente cuya principal misión será la instalación de una planta potabilizadora en la capital haitiana, lugar en donde el seísmo provocó una total destrucción de las infraestructuras básicas. Tras varios días del seísmo y a pesar de que aún se rescatan víctimas con vida de entre los escombros, la posibilidad de encontrar supervivientes es prácticamente nula. "Estaremos ayudando en lo que haga falta, pero nuestra principal misión será el suministro de agua porque tras más de noventa horas del terremoto es muy difícil que encontremos a alguien con vida", explica Suárez.
El garantizar el abastecimiento de agua en la capital haitiana supone una de las prioridades junto con las labores de rescate y el restablecimiento del orden en las calles de Puerto Príncipe que han quedado asoladas y en donde se han registrado numerosos incidentes por el pillaje. En este sentido, las autoridades las autoridades de la ONU y la UE consideran de vital importancia la instalación de plantas de agua potable que permitan garantizar el suministro. En esta misión participará, Suárez quien permanecerá desempeñando labores humanitarias en Haití durante 15 días.
Coordinación. Juan Manuel Auyanet Suárez considera que los más importante en estos momentos, una vez acaecida la tragedia, es la coordinación de los recursos. "Desde BUSF se ha establecido un plan de emergencia dividido en varias fases. La primera de ellas ha constituido el rescate; la segunda el envío de equipo médico compuesto por nueve profesionales, entre los que se encuentran, tres médicos, cuatro enfermeros y dos logistas, además de medios materiales y la tercera la consolidación del saneamiento y el mantenimiento del suministro de agua potable, en la que participo". Desde que los voluntarios de BUSF se encuentran trabajando en Haití han logrado sacar de los escombros a más de 20 personas con vida, una experiencia que para Suárez es muy difícil de explicar. "Lo que nos mueve es la solidaridad. Las ganas de ayudar sino no podrías dejar en Canarias a tu mujer e hija y meterte en un avión para irte a Haití. El ayudar a los demás es lo que más nos reconforta y lo que nos mueve", explica.
La experiencia. Para Juan Manuel Auyanet Suárez no es la primera vez que tiene que vérselas con la tragedia. En 2006, fue uno de los bomberos que integraron la expedición de ayuda a los damnificados por la erupción del Tungurahua, un monstruo volcánico de más de 5.000 metros de altura que arrasó la localidad de Palictahua, dejando un saldo de seis muertos. Sin embargo, a pesar de su experiencia en catástrofes, Suárez no esconde su temor ante los que se puede encontrar. Los problemas para mantener la seguridad, necesaria para el reparto de la ayuda humanitaria en un país sumido en el caos , la magnitud del seísmo (7 grados en la escala de Richter que , literalmente borró, en poco más de un minuto la zona Oeste de Puerto Príncipe) y una cifra de muertos que aún no se ha podido calibrar, dibujan uno de los escenarios que la ONU ha definido como la tragedia humanitaria más importantes de los últimos años. "Desconozco lo que me voy a encontrar cuando llegue. Por mucho que te prepares y tengas experiencia en este tipo de catástrofes, en cualquier situación te puedes venir abajo porque te encuentras ante cosas que te desarman como ser humano", indica Suárez antes de partir a Haití.