ANTONIO HERRERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Las cooperantes canarias que estaban en Haití antes del sismo y que trataban por todos los medios de colaborar en las tareas de rescate, pudieron por fin, el domingo, llegar a Puerto Príncipe, capital de la Isla y presentarse en lo que se conoce como log base, sede actual de la Misión de Naciones Unidas para Haití (Minustah), desde donde colaboran en la medida de sus posibilidades, según un correo electrónico remitido desde el país caribeño por Diana Bauzá, a su madre.
Por su interés reproducimos de manera literal el mismo: "Me encantaría contarles miles de miles de cosas, pero no tengo tiempo. Estoy ahora en uno de los pocos sitios que hay en la ciudad con internet, es la log base, donde están la Minustah, las embajadas, los cooperantes, los periodistas, etc, porque no hay nada, ningún edificio en pie. Esto es como de película, entre periodistas y Cascos Azules de la ONU. Me trajo uno de los gerentes de la organización con la que trabajamos porque hay reuniones diarias con las grandes empresas humanitarias...WFP, Unicef y mil. De más grande a más pequeña, poniéndonos en contacto para coordinarnos un poco. Esto es un caos de ayuda humanitaria, hay mucho material pero falta la organización. Así que tendré poco internet, no sé que noticias podré enviar.
Pero estoy bien, estamos bien. Tenemos comida, agua y un lugar muy, muy tranquilo en el que quedarnos. Es una escuelita de la asociación, al lado de un río (sucio claro, pero se agradece) y con gente alrededor que nos respeta porque son de la propia escuela. De momento, todo es esperar a que lo de la comida y el agua se complique. Nos hemos puesto en contacto con embajadas, asociaciones, médicos y periodistas y si la tensión llega a algo grave podremos correr a algún lado.
El panorama no es violento de momento. Cuando oscurece se complica, dicen que oyen disparos y eso, pero hay que evitar zonas de mayor aglomeración y de noche no se sale, nada más de momento. De día hay algún momento tenso, pero normalmente la gente solo pide ayuda y es muy amable.
Otra cosa son los dramas personales, las familias perdidas o la gente viviendo delante de su casa destruida, la falta de comida y agua que empieza a haber, te piden ayuda solo con la mirada. Son crudas las imágenes de las calles, hay algunos muertos destapados todavía, y huele muy muy mal cuando pasamos por edificios como hospitales mercados o colegio por la cantidad de cadáveres debajo...No sé si la Universidad tenía más de mil personas vivas debajo...Los datos no son seguros. Pero como es el cerebro humano, los haitianos y los que estamos por aquí lo hacemos normal a los pocos días y te emociona la gente con la que hablas, pero no ya los edificios o los muertos".