AGENCIAS | ISLAMABAD-TEHERÁN
Pakistán sufrió ayer una nueva jornada de violencia terrorista en la que tres atentados causaron 24 muertos -entre ellos 18 miembros de la comitiva de una boda- en el noroeste del país, en el que el Ejército prosigue con su ofensiva contra el feudo talibán de Waziristán del Sur, en la frontera afgana, donde asegura haber dado muerte al menos a 160 insurgentes.
La violencia comenzó a primera hora de la mañana de ayer, cuando un suicida mató a seis personas -cuatro civiles y dos miembros de las fuerzas de seguridad- al detonar la carga explosiva que portaba contra un puesto de control de Kamra, unos 60 kilómetros al noroeste de Islamabad.
El ataque, que tuvo lugar en las inmediaciones del Complejo Aeronáutico militar de esta localidad, también causó heridas a quince personas.
Poco después, la explosión de un coche-bomba frente a un restaurante dejó otra quincena de heridos en un área residencial situada a las afueras de la ciudad de Peshawar, capital de la Provincia de la Frontera del Noroeste, según una fuente oficial citada por varias cadenas televisivas paquistaníes.
El suceso más violento se registró posteriormente en la región de Mohmand, frontera con Afganistán, donde 18 miembros de una comitiva de boda -entre ellos mujeres y niños- perdieron la vida por la explosión de una mina al paso de su vehículo.
En Mohmand, el Ejército lanzó en verano de 2008 una operación contra la insurgencia talibán que se había hecho fuerte en la zona, aunque el grueso de la misma concluyó hace meses y actualmente sólo se registran ofensivas militares concretas como la que ayer se saldó con la muerte de 15 integristas, según una fuente militar paquistaní que asegura que como resultado de la misma han muertos 160 insurgentes, en tanto combaten en estos momentos a los integristas en varias zonas del noroeste del país, como el valle de Swat.
Acuerdo con Irán. El ministro paquistaní de Interior, Rehman Malik, y su homólogo iraní, Mustafá Mohamad Nayar, acordaron ayer reforzar la seguridad en la frontera común con vistas a la lucha contra el terrorismo, según informaron diversos medios paquistaníes.
Nayar encabeza una delegación iraní que llegó ayer a Islamabad para presentar pruebas a las autoridades del país surasiático sobre el atentado que el pasado domingo causó la muerte de 42 personas en la conflictiva provincia iraní de Sistán Baluchistán, entre ellas dos de los mandos más altos de la Guardia Revolucionaria.
El ministro iraní había exigido esta semana a Pakistán que entregue a la Justicia de su país a los autores de la matanza para que sean juzgados en Irán, entre ellos Abdul Malik Rigi, líder del grupo extremista suní Yundulah, que asumió la autoría.