EFE | KABUL-NUEVA YORK
El presidente afgano, Hamid Karzai, acusó a EE UU de atacarle porque querría que fuera más sumiso, e insistió en defender los resultados que salgan de las elecciones presidenciales pese a las irregularidades, "inevitables" en un país como el suyo, dijo en alusión a los casi confirmadas actos de fraude detectados en su favor.
En una entrevista publicada ayer por el diario francés Le Figaro, Karzai considera que los ataques de EE UU contra alguno de sus colaboradores más cercanos van en realidad dirigidos contra él, porque los estadounidenses querrían que fuera "más dócil". "Se equivocan, porque su interés como amigos y aliados es que Afganistán tenga un presidente respetado por su pueblo. Nadie tiene interés en que el presidente afgano se convierta en una marioneta estadounidense", afirmó.
Hasta ahora, y con datos referidos al 74,2% de los colegios, Karzai ha logrado el 48,6% de los sufragios, aunque gran parte de los colegios que quedan por contar están emplazados en sus bastiones pastunes del sur y el este afganos. Sólo será necesaria la segunda vuelta si ninguno de los candidatos obtiene el 50% de los votos.
Karzai espera además "mejorar su resultado" con el apoyo "suplementario" de la comunidad uzbeka y una buena parte de los hazaras y tayikos del país, a los que atrajo en parte en la campaña mediante acuerdos con algunos "señores de la guerra".
Sin embargo, Karzai tiene críticas para los medios británicos y estadounidenses, y asegura que ha sido "decepcionante" la forma en la que estos "han faltado al respeto al proceso electoral" en un intento por "deslegitimar al futuro gobierno afgano". "Si esta manipulación mediática tiene como objetivo instalar un gobierno de marionetas, no funcionará. En Afganistán las marionetas nunca han dado suerte a sus maestros extranjeros", dice Karzai en alusión a las invasiones de los "imperios británico y soviético".
Karzai, ha obtenido miles de votos en 800 colegios electorales "fantasma", donde nadie depositó su papeleta pero que figuran en el escrutinio, según el The New York Times, que cita funcionarios afganos y occidentales a los que no identifica.
Algunos de los funcionarios consultados por The New York Times calculan que en los recuentos en provincias afines al mandatario afgano la proporción entre los votos escrutados y los votantes reales podría ser de diez papeletas por cada votante real, y los funcionarios occidentales sitúan en unos 25.000 los electores que acudieron ese día a votar en Kandahar, donde, y solo allí, han sido contabilizadas 350.000 papeletas.