EFE
La sequedad y las altas temperaturas de este verano han desencadenado decenas de incendios forestales en los últimos tres meses en Portugal, donde esta madrugada los bomberos lograron controlar una decena de fuegos que estaban activos, en algunos casos, desde hace dos días.
La virulencia de los incendios obligó a las autoridades lusas a pedir apoyo internacional para luchar contra las llamas y primero España y luego Italia colaboraron en los últimos días con aviones cisterna en las labores de extinción de varios fuegos.
El martes los bomberos consiguieron extinguir uno de grandes dimensiones, iniciado un día antes en la zona central del país, y esta madrugada controlaron otros dos menores en regiones fronterizas con España y tres más en distintas comarcas del país.
La Autoridad Nacional de Protección Civil de Portugal informó de que esas acciones involucraron a medio millar de bomberos con apoyo de vehículos y aviones.
Pese al aumento de los fuegos registrados en julio y agosto pasados, las autoridades consideran que las 29.923 hectáreas quemadas este año están lejos de las más de 75.000 que ardieron en 2006, el peor año de fuegos forestales de los últimos tiempos en Portugal.
En 2007 los incendios afectaron a una superficie similar a la de 2009 y el Ministerio luso del Interior considera que el país está por debajo de las previsiones climáticas que preveían una media de 100.000 hectareas anuales destruidas por incendios en la segunda mitad de esta década.
No obstante, las autoridades creen que los efectos del fuego serían mucho peores si no se hubieran multiplicado los esfuerzos y los medios para combatirlo en los últimos dos años.
Además de ampliar los efectivos y organismos involucrados en la prevención y extinción de los fuegos forestales, las autoridades lusas elevaron las penas para los responsables de los incendios, que tienen origen humano en más de un 90 por ciento de los casos.
Pese a la mucho menor superficie quemada en 2009 el número de fuegos resgistrados este año, de más de 14.000, se aproxima a los detectados en el catastrófico año de 2006, cuando superaron los 16.000 y tuvieron además peores efectos y mayor duración.
El pico de fuegos forestales de este verano en Portugal se produjo el pasado fin de semana, con más de 400 incendios, mientras que a lo largo de todo el año las áreas más castigadas por las llamas fueron las regiones septentrionales de Oporto, Viseu y Aveiro, más humedas que el sur del país pero también de mucha más vegetación.