EFE | MOSCÚ
Rusia propuso ayer abandonar su territorio a un consejero de la Embajada de Ucrania en Moscú y al cónsul general ucraniano en San Petersburgo, y amenazó con expulsar a otro más, en respuesta a medidas similares emprendidas por Kiev.
Moscú calificó de "provocación", "acto no amistoso" y "paso abiertamente anti-ruso" la reciente decisión de Ucrania de obligar a abandonar su territorio a un consejero mayor de la embajada de Rusia en Kiev y al cónsul general ruso en el puerto de Odessa.
"Rusia percibe la actitud de las autoridades de Kiev como un paso abiertamente anti-ruso, que perjudica las relaciones", y como "una acción provocadora que no puede quedar sin respuesta", señaló el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
Días antes, Ucrania se negó a prolongar la acreditación y el visado al consejero mayor de la misión diplomática rusa en Kiev, Vladímir Lisenko, encargado de la situación de la Flota rusa del mar Negro situada hasta 2017 en el puerto ucraniano de Sebastópol. El Gobierno de Kiev expresó así en particular su descontento con motivo de varios incidentes en torno a las unidades navales rusas en Sebastópol, acusadas de transportar misiles en camiones por la ciudad sin aviso previo ni autorización oficial ucraniana.
El jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, calificó de "provocación de pura cepa" este paso de Kiev, que en su opinión se hizo coincidir con la reciente visita a Ucrania del vicepresidente de EE UU, Joe Biden.